El analista político Jaime Porcell mencionó qué, tanto el PRD como el panameñismo atraviesan un punto de quiebre. Los define como partidos “tradicionalísimos” atrapados en el mismo dilema histórico: o se reforman o terminan en el basurero político, como ya les pasó a fuerzas que en su momento dominaron el país.
Pero también aclara que PRD y panameñismo no son proyectos débiles: uno carga con 80 años de tradición; el otro, con 40. Por eso la caída duele más.
Unificaciones que huelen a maquillaje
Sobre el discurso de “unidad” que ambos partidos promueven tras sus procesos internos, Porcell es tajante: ver para creer. La unificación suele ser cosmética, dice, y no necesariamente un verdadero viraje rumbo a 2029.
Eso sí, destaca una señal positiva en el panameñismo: la frase del electo presidente Jorge Herrera, “no levanto muros, construyo puentes”, que para Porcell es vital para acercar fuerzas enfrentadas como las de Carlos Raúl Piat, la expresidenta Moscoso, el expresidente Varela y su grupo.
PRD: entre la transición y el borrón y cuenta nueva
En el PRD, Porcell marca dos estilos:
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Balbina Herrera, más moderada y “de transición”.
Pedro Miguel González, que viene con un enfoque más radical: borrón y cuenta nueva.
Pero también subraya un problema viejo: el PRD se gobierna por capillas. Cada liderazgo trae su grupo y desplaza al anterior. “Este partido tiene que cambiar su ADN”, sentencia. Habla incluso de un posible “renacimiento”, pero aclara: no será fácil.
¿Candidato propio en 2029? Debate interno encendido
El analista rescata la propuesta del dirigente Benjamín Colamarco, quien sugirió que el PRD no lleve candidato presidencial en 2029 para oxigenarse y pensar en 2034. Balbina Herrera rechazó de plano esa idea, apostando por recuperar protagonismo.
Porcell recuerda que partidos que pierden su rol de protagonistas como el Molirena en 1994 terminan consumiéndose. Al votante panameño le gusta apostar por quien “huela a triunfo”.
Golpe de realidad: 5% y 150 mil votos
Los números tampoco ayudan. El PRD cayó a un 5% en las presidenciales de 2024. Según Porcell, es una señal clara de que deben mirarse por dentro y ejecutar reformas profundas si quieren sobrevivir políticamente.
Benicio Robinson y el peso de los liderazgos perpetuos
Sobre los resultados internos, Porcell recalca que en los cinco cargos a votación ganaron candidatos cercanos a Benicio Robinson, quien sigue proyectándose como figura dominante y dijo abiertamente: “yo soy el capo del PRD”.
Para el analista, esa afirmación “exuda realidad”, pero también representa un lastre: es la reafirmación de un liderazgo sin intención de ceder espacio.
Incluso menciona que esta elección refuerza la fuerza de los diputados dentro del PRD y que figuras como José Luis Fábrega, pese a haber chocado con Robinson en 2024, vuelven a aparecer dentro del radar interno.
La competencia: independientes en alza
Finalmente, Porcell lanza una advertencia fuerte: Los partidos tradicionales están en modo viejo VHS. La ciudadanía los siente desgastados, lentos y desconectados, mientras los independientes siguen creciendo en espacios que antes eran imposibles para ellos.