La llegada de familias judías procedentes del Caribe y la necesidad de preservar sus tradiciones religiosas fueron factores determinantes en la creación de la primera congregación judía organizada en Panamá, según explicó el rabino Gustavo Kraselnik, líder espiritual de la Congregación Kol Shearith Israel, durante una entrevista en el programa Perfiles 360.
“Fue fundada por principalmente familias de origen hispano-portugués, es decir, aquellos que vivían en la península ibérica y que fueron expulsados a finales del siglo XV, que se trasladaron a distintos puntos de Europa, principalmente a Ámsterdam, y de ahí llegaron al Caribe”, explicó.
Según relató, muchas de estas familias se establecieron en territorios caribeños debido a las limitaciones existentes en el continente americano durante la época colonial.
“En el Caribe se pudieron instalar porque el continente no era una opción. El continente, cuando pertenecía a España y la Inquisición y todo eso, hacía difícil”, indicó.
El líder religioso destacó que existía una importante presencia judía en lugares como Curazao, Jamaica y San Tomás, desde donde comenzaron a llegar familias al Istmo durante el siglo XIX atraídas por las oportunidades económicas.
LLegada al Istmo
“En mitad del siglo XIX comienzan a llegar familias judías aquí al Istmo. Primero con la fiebre del oro y las oportunidades que había, como tantos inmigrantes que llegaron. Después, obviamente, el ferrocarril trasatlántico, luego el canal francés”, detalló.
Uno de los principales desafíos que enfrentaron los recién llegados fue garantizar el cumplimiento de las prácticas funerarias de acuerdo con la tradición judía.
“Estas familias que llegaron del Caribe se establecieron aquí y tuvieron que resolver un tema muy sensible, que es el tema del cementerio, del entierro de acuerdo a la tradición judía”, manifestó.
Kraselnik explicó que la creación de un cementerio propio fue una necesidad para la comunidad debido a que las alternativas existentes no cumplían con los requisitos religiosos.
“Tener un cementerio propio, porque incluso el cementerio, extranjería y demás no cumplían los requisitos”, afirmó.
El judaísmo como conocimiento
Durante la entrevista, el rabino también destacó la importancia de promover el conocimiento sobre el judaísmo y fomentar espacios de entendimiento entre diferentes sectores de la sociedad.
“A mí me parece que parte de mi tarea es hacer docencia en general, que la gente conozca lo básico del judaísmo. El judaísmo no es misionero, no tratamos de buscar adeptos a la fe, pero nos parece que es valioso poder hacerle conocer a la gente, apreciar la belleza de la tradición judía”, expresó.
Asimismo, reflexionó sobre los retos actuales para quienes promueven posiciones moderadas y el valor del diálogo como herramienta para construir consensos.
“Creo que hay que mantener siempre la capacidad de diálogo, no descalificar a nadie, entender que del otro lado, en cualquier situación hay una persona que tiene sus ideas, que pueden ser distintas a las mías, sus prioridades, pero ver de qué manera podemos conversar”, sostuvo.
Finalmente, subrayó que la coherencia y la credibilidad son elementos esenciales para cualquier liderazgo.
“La coherencia en las ideas y en la práctica. Yo creo que el punto de la credibilidad es fundamental, porque en el momento que uno no tiene credibilidad, no puede ni liderarse a sí mismo”, afirmó.
Kraselnik añadió que toda decisión debe evaluarse considerando tanto las necesidades inmediatas como sus efectos a largo plazo. “Entender que uno toma decisiones con un ojo en el presente, pero con el otro ojo mirando al futuro, porque cualquier decisión que tiene hay implicancias”, concluyó.