El presidente de CADE de la APEDE, Carlos Ernesto González, planteó la necesidad de analizar con profundidad el posible ingreso de Panamá a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una decisión que, aunque podría mejorar la imagen internacional del país, también implicaría importantes transformaciones internas.
El dirigente recordó que uno de los beneficios potenciales de ingresar a la OCDE es salir de las listas internacionales, lo que ayudaría a mejorar la percepción de Panamá en el exterior. Sin embargo, advirtió que el proceso exige reformas profundas en el Estado.
“Para entrar a la OCDE se requiere ordenar la gobernanza pública, fortalecer la transparencia y separar mejor los roles dentro del sector público”, explicó, citando el caso de Costa Rica como referencia regional.
González insistió en que el reto para Panamá es mayor debido a su dinámica política interna y a la necesidad de mayor independencia institucional.
Oportunidades y desafíos para Panamá
Entre los principales cambios que implicaría este proceso, destacó la modernización de las empresas públicas, como el IDAAN, MiBus, el Metro y otras entidades estatales, que a su juicio deben dejar de ser espacios de influencia política para convertirse en instituciones con gestión profesional.
También advirtió que la eventual adhesión podría impactar áreas sensibles como el sistema educativo, la política fiscal y el sector financiero, debido a las particularidades del modelo económico panameño.
En ese sentido, subrayó que Panamá tiene un sistema monetario único en la región, al no contar con banco central, lo que lo diferencia de la mayoría de países miembros de la OCDE.
González concluyó que el debate sobre la OCDE debe abordarse como una decisión estratégica de país, que requiere consenso político e institucional para poder avanzar.


