La Zona Libre de Colón (ZLC) rechazó los señalamientos de la Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (Tracit), que en un reciente informe señaló a esta zona comercial panameña como un punto vulnerable para actividades relacionadas con el contrabando, lavado de activos y distribución de mercancía ilegal.
Tracit señala a la Zona Libre de Colón como un punto vulnerable
Las declaraciones surgieron luego de la presentación en Panamá del informe "Evaluación del desempeño de Centroamérica en el Índice de Comercio Ilícito", elaborado por Tracit y presentado por su director general, Jeffrey Hardy, durante un evento organizado por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP).
El documento señala que la "vulnerabilidad central" de Panamá frente al comercio ilícito se encuentra en la Zona Libre de Colón, debido a que, aunque representa un motor del comercio legítimo internacional, también sería utilizada para actividades como contrabando, lavado de activos basado en el comercio y distribución de productos ilegales.
El informe incluso calificó a la ZLC como un supuesto "Disneyland del contrabando", al cuestionar los niveles de supervisión existentes.
ZLC defiende sus controles y rechaza acusaciones
A través de un comunicado, la Gerencia de la Zona Libre de Colón afirmó que las publicaciones atribuyen de manera incorrecta a la institución y a sus usuarios la realización o facilitación de delitos como contrabando, ocultamiento y redistribución de mercancía ilícita.
La administración aseguró que mantiene una política de denuncia contra cualquier acto ilegal y destacó que los casos detectados representan una proporción mínima frente al volumen total de operaciones comerciales.
Según la ZLC, la actividad comercial anual supera los 25.000 millones de dólares, mientras que las incidencias relacionadas con hechos ilícitos no alcanzan el 0,00042 % del intercambio comercial.
ZLC cuestiona conclusiones del informe de Tracit
La gerencia informó que recibió a Jeffrey Hardy y a representantes de Philip Morris International, junto con funcionarios de la Autoridad Nacional de Aduanas (ANA), para conocer la situación actual de la zona franca.
Tras el encuentro, la institución afirmó que quedó evidenciado el "desconocimiento" de Hardy sobre la realidad actual de la ZLC y sostuvo que gran parte de la información utilizada en el informe corresponde a hechos ocurridos hace más de dos años.
La administración calificó las declaraciones públicas del representante de Tracit como "interesadas y tendenciosas".
Tracit pide medidas más fuertes contra comercio ilícito
Por su parte, Jeffrey Hardy afirmó que la principal recomendación del organismo es implementar medidas más estrictas en la Zona Libre de Colón, al considerar que los productos ilegales que pasan por esta área pueden afectar mercados de Panamá y otros países de la región.
Hardy señaló que la ZLC es una de las zonas francas más grandes del mundo y que los controles deben fortalecerse para evitar que mercancía falsificada o ilegal llegue a consumidores de Centroamérica y Sudamérica.
Aduanas reconoce desafíos y anuncia nuevas acciones
La directora de la Autoridad Nacional de Aduanas, Soraya Valdivieso, reconoció que existen desafíos relacionados con las debilidades en los mecanismos de control, pero aseguró que se han implementado acciones para fortalecer la supervisión.
Valdivieso explicó que, junto con la administración de la Zona Libre de Colón, se estableció una hoja de ruta estratégica para mejorar la prevención, fiscalización y combate al comercio ilícito.
Entre las medidas mencionó una auditoría especializada sobre el contrabando de cigarrillos, cuyos resultados podrían derivar en el cierre de empresas involucradas en actividades ilegales.
Además, destacó la reciente incautación de 3.039 pacas de cigarrillos de contrabando, con un valor aduanal estimado de 2,27 millones de dólares.
Informe de Tracit apunta al comercio ilegal de cigarrillos
El informe presentado por Tracit señala que desde la Zona Libre de Colón podría salir hasta el 80 % de los cigarrillos ilegales consumidos en México, Centroamérica y países del norte de Sudamérica.
La controversia abre nuevamente el debate sobre los controles en las zonas francas panameñas, el fortalecimiento de la fiscalización aduanera y el equilibrio entre facilitar el comercio internacional y prevenir actividades ilícitas.






