El jefe de la misión panameña en Venezuela, Reyes Jiménez, aseguró que la experiencia marcó a todo el equipo de rescatistas que participó en las labores de búsqueda tras los terremotos que devastaron La Guaira.
Cuatro perros fueron clave en la búsqueda
La misión panameña desplegó cuatro canes especializados en búsqueda y rescate, capaces de detectar personas con vida gracias a su olfato.
Jiménez explicó que los perros alertan cuando perciben signos vitales y, cuando detectan personas fallecidas, regresan sin ladrar, permitiendo a los rescatistas interpretar la situación antes de ingresar a las estructuras colapsadas.
Edificios antiguos y materiales deficientes agravaron la tragedia
Durante las inspecciones, el equipo panameño evaluó alrededor de 170 edificaciones afectadas.
Según Jiménez, muchas estructuras eran de vieja data y presentaban materiales que no ofrecían la resistencia necesaria para soportar sismos de gran magnitud, lo que favoreció el colapso de numerosos edificios.
Panamá debe prepararse para un gran terremoto
Una de las principales reflexiones que dejó la misión es que Panamá no está exento del riesgo sísmico y debe fortalecer su capacidad de respuesta.
Jiménez insistió en la necesidad de realizar simulacros frecuentes en escuelas, universidades, empresas y edificios residenciales, además de educar a la población sobre cómo actuar durante una emergencia.
También reveló que el Sistema Nacional de Protección Civil trabaja en la implementación de un sistema de alertas sísmicas que podría llegar a los teléfonos celulares mediante acuerdos con las empresas de telecomunicaciones.
La preparación puede salvar vidas
El rescatista destacó que países como Japón y México han reducido el impacto de los terremotos gracias a la educación constante de la población y a la realización periódica de simulacros.
En ese sentido, adelantó que Panamá desarrollará un simulacro nacional para fortalecer la cultura de prevención y mejorar la capacidad de respuesta ante desastres naturales.



