El presidente de la Unión Nacional de Pequeñas y Medianas Empresas (UNPYME), Franklin Martínez, lanzó una advertencia frontal sobre el proceso de revisión del salario mínimo: las micro, pequeñas y medianas empresas que representan más del 75% del parque empresarial no tienen representación en la mesa donde se está decidiendo su futuro.
El líder gremial señaló que Panamá arrastra un problema base: una mala distribución de la riqueza y un Estado que, en lugar de impulsar productividad, acumula subsidios sin auditoría ni medición real de impacto. Para las Pymes, esto se traduce en menos oxígeno y más trabas.
Denunció también que instituciones clave como AMPYME operan con presupuestos mínimos y exceso de burocracia, dejando sin respaldo efectivo a miles de emprendedores que enfrentan requisitos imposibles tras sobrevivir pandemia, cierres y años de inestabilidad económica.
Martínez cuestionó que las entidades presentes en la mesa salarial como el Conep o la Cámara de Comercio no representan la realidad de las Pymes: “ellos tienen equipos, estructuras, acceso a banca; nosotros somos jefe, cobrador y barrendero a la vez”.
El dirigente pidió humildad a quienes participan del debate y urgió a las autoridades a preguntar directamente al sector antes de definir un aumento que podría poner en riesgo hasta 150 mil empleos si se implementa sin medir impacto.
Aun así, ve señales positivas hacia 2026: inversión internacional en energía, salida de listas restrictivas y un ambiente menos incierto que en los últimos años. Pero recalca que nada de eso servirá si los beneficios no llegan a quienes están en la base de la economía.
UNPYME reclama voz en debate del salario mínimo: "Deciden por nosotros sin escucharnos"