En la Catedral Basílica Santa María de la Antigua, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta presidió la homilía del Domund 2025, destacando el papel de los cristianos como mensajeros de esperanza y la urgencia de vivir la misión como compromiso con la sociedad.
El lema de este año, “Misioneros de esperanza entre los pueblos”, subraya la necesidad de llevar consuelo y alegría a quienes atraviesan momentos de dolor y desesperanza, siguiendo el ejemplo de Jesús.
La misión hoy: más allá de fronteras geográficas
Mons. Ulloa enfatizó que las fronteras de la misión ya no son solo geográficas, sino humanas. Estas incluyen:
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Hogares marcados por la violencia
Jóvenes atrapados en la droga y la desesperanza
Migrantes que buscan dignidad
Comunidades indígenas y afrodescendientes en búsqueda de justicia
Misioneros de esperanza y justicia en Panamá
En el marco del Gran Jubileo de la Esperanza, Mons. Ulloa invitó a los panameños a comprometerse con la misión local, apoyando iniciativas como:
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Obras Misionales Pontificias
Misión País
Comisión Nacional de Animación Misionera
Asimismo, anunció que a partir de 2026, la Conferencia Episcopal Panameña lanzará la Gran Misión Nacional, un proyecto pastoral para renovar parroquias, fortalecer familias y promover la Iglesia en estado permanente de misión.
Llamado a actuar frente a la violencia doméstica
El arzobispo abordó la violencia doméstica y los femicidios como un desafío urgente para la sociedad panameña. Hizo énfasis en la necesidad de:
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Políticas de Estado claras y sostenidas
Educación emocional desde la niñez
Protección real a las víctimas
Un sistema judicial sensible y justo
Solidaridad con víctimas de accidentes y dietilenglicol
Mons. Ulloa recordó la memoria de las víctimas de accidentes de transporte y del dietilenglicol, destacando la necesidad de un transporte seguro y una salud pública digna. “La mejor manera de honrar su sufrimiento es transformar la realidad para que nunca más se repitan esas heridas”, señaló.
Canonización de santos venezolanos: signos de esperanza
La homilía celebró la canonización de San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Elena Rendiles, resaltando su ejemplo de santidad cotidiana y servicio al prójimo.
El arzobispo también expresó un mensaje de cercanía a la comunidad venezolana en Panamá, reconociendo su fe, resiliencia y contribución al país.
Un llamado final: ser misioneros de esperanza
Mons. Ulloa concluyó su homilía invitando a cada cristiano a ser misionero de esperanza y constructor de paz, en Panamá y en el mundo. “Lo bueno está por llegar. Sigamos soñando y trabajando por un país y un continente donde reine la dignidad, la libertad y la fraternidad”, afirmó.






