A escasos días de la celebración de la Navidad, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, hizo un llamado a un “cambio radical” en la forma en que se conduce la sociedad, al advertir que esta festividad no debe reducirse a una tradición emotiva, sino asumirse como un compromiso personal, social y nacional.
Ulloa: “La Navidad no es un cuento ni una emoción pasajera”
El arzobispo fue enfático al afirmar que la Navidad no es un relato simbólico ni una tradición para niños, sino “la respuesta de Dios al clamor profundo de la humanidad”. Según explicó, el nacimiento de Jesucristo representa la entrada de Dios en una historia marcada por heridas, violencia, desigualdad, miedo y pérdida de la fraternidad.
Cristo como paz verdadera y duradera
Ulloa recordó que la paz que trae Cristo no es superficial ni frágil, sino una paz que reconcilia al ser humano consigo mismo, con los demás y con Dios. “Él mismo será nuestra paz”, citó el arzobispo, al insistir en que celebrar la Navidad implica dejarse transformar por ese amor.
En ese sentido, advirtió que no es coherente adorar al Niño Jesús y, al mismo tiempo, mantener actitudes de división, violencia, egoísmo o indiferencia frente al sufrimiento del prójimo.
María y José, modelos de fe y confianza
Durante su mensaje, el arzobispo destacó el testimonio de María y José como modelos de fe, humildad y confianza. Señaló que, aunque no comprendieron todo, se pusieron al servicio del plan de Dios, recordando que la fe no consiste en tener todas las respuestas, sino en confiar en que Dios guía la historia con sabiduría y amor.
Bendición especial a las madres gestantes
En el marco de este tiempo de Adviento, Ulloa elevó una oración especial por las madres gestantes, a quienes impartió una bendición. Destacó que cada embarazo representa un milagro de vida y que cada madre, a ejemplo de la Virgen María, vive un “sí” cotidiano sostenido por el amor.
Bendición de las imágenes del Niño Dios
Asimismo, el arzobispo anunció la bendición de las imágenes del Niño Dios que serán colocadas en los belenes. Indicó que este gesto tiene un profundo significado catequético, al proclamar que Cristo es el centro del hogar, de la familia y de la esperanza.
Llamado a la reconciliación familiar y social
Ulloa recordó que la Navidad es también tiempo de reencuentro y reconciliación, tanto en las familias como en la sociedad. Reconoció que estas fechas pueden estar marcadas por la nostalgia y la ausencia de seres queridos, pero subrayó que incluso en medio del dolor, la Navidad es anuncio de esperanza.
Como nación, señaló, esta celebración interpela a no permanecer indiferentes ante la injusticia, la exclusión, la violencia y la corrupción.
Un compromiso con la vida y la dignidad humana
En su mensaje final, el arzobispo exhortó a vivir una Navidad auténtica, que vaya más allá del pesebre y se traduzca en acciones concretas. Llamó a defender la vida desde su concepción hasta su fin natural, acompañar a las madres gestantes, proteger a los niños y adolescentes, rechazar la corrupción y trabajar por una sociedad con educación, salud y empleo digno.
Ulloa concluyó pidiendo que esta Navidad no pase sin transformar a las personas y a la sociedad, para que Cristo encuentre corazones abiertos y un país comprometido con la vida, la dignidad y la esperanza.





