Frente a la costa de los pequeños pueblos de París y Santa Ana, en el centro de Panamá, las vecinas recogieron esta semana los primeros litros de la miel cosechada dentro del manglar, un ecosistema compuesto por el árbol del mangle bajo la constante amenaza de la crisis climática.
La miel cultivada dentro del manglar forma parte del proyecto 'Desarrollo sostenible de las comunidades costeras a través de la apicultura climáticamente inteligente en ecosistemas de manglar', entre el Idiap y la Universidad Nacional de Tumbes (Perú), con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
A través de ello se busca dar alternativas económicas sostenibles a comunidades costeras tanto en Panamá como en Perú, a la vez que se frena la degradación de los manglares, un ecosistema crucial para hacer frente a la crisis climática aunque cada vez está más amenazado por las consecuencias de la misma.
En estos días esperan haber recolectado, a falta del conteo final, aproximadamente unos 22,7 litros de miel (6 galones, que es la media de producción en el país) por colmena, donde habitan hasta 80.000 abejas, para dar talleres de elaboración del producto a las agrupaciones vecinales integrantes de ese proyecto.
Potencial de la apicultura
La recolección también permitirá "poder mostrar de una manera muy práctica cuál es el potencial productivo que tiene la apicultura en estos sistemas de manglar y cómo esto va a contribuir en el fortalecimiento de estos medios de vida locales", detalló la investigadora.
Las colmenas poseen sensores en su interior para registrar variables como temperatura y humedades, ya que las abejas habitan en comodidad en el mangle blanco (Laguncularia racemosa) y el botoncillo (Conocarpus erectus), porque hay plantas melíferas, que producen néctar.
Panamá es el país con más manglares de Centroamérica con aproximadamente 170.000 hectáreas de esos ecosistemas en sus dos costas, con doce especies diferentes de un total de más de 60 conocidas en el continente americano.



