El consultor en temas laborales y analista económico René Quevedo consideró que la nueva ley de pasantías pagadas representa un paso en la dirección correcta para enfrentar el desempleo juvenil en Panamá y facilitar la inserción laboral de los jóvenes.
Pasantías pagadas buscan facilitar la inserción laboral
Quevedo explicó que la iniciativa contempla pasantías pagadas y no empleos formales, pero destacó que el propósito es crear un puente entre la formación y el mercado laboral.
Ante las preocupaciones sobre la posibilidad de que las empresas utilicen a los pasantes como mano de obra barata sin incorporarlos posteriormente a sus planillas, el analista consideró que ese escenario tendría una probabilidad reducida.
A su juicio, las empresas que participan en el programa asumirán un costo por la formación de los jóvenes, por lo que existe un incentivo para que estos desarrollen las competencias necesarias para ocupar posteriormente una plaza laboral.
Desempleo juvenil, una crisis dentro de la crisis
El economista calificó el desempleo juvenil como “la crisis dentro de la crisis” y advirtió que Panamá enfrenta dificultades para incorporar a los jóvenes al mercado laboral, pese a la inversión realizada durante años en educación.
Quevedo afirmó que el país ha invertido más de $44,000 millones en educación y que, mientras hace entre 10 y 15 años los jóvenes representaban uno de cada cuatro nuevos empleos generados por la economía, la situación cambió a partir de 2019.
También señaló que las universidades panameñas gradúan alrededor de 30,000 profesionales cada año, pero apenas unos 10,000 consiguen empleo, lo que evidencia, según su análisis, la necesidad de buscar nuevos mecanismos para facilitar la transición de los jóvenes hacia el mercado laboral.
Sector privado asumirá el pago de las pasantías
Otro elemento que destacó Quevedo es que, a diferencia de otros programas como Mi Primer Empleo, en este caso el sector privado asumiría el 100 % del estipendio que recibirán los jóvenes participantes.
Para el analista, la experiencia laboral es un componente fundamental para que los jóvenes puedan desarrollar las competencias que difícilmente adquieren únicamente dentro de las aulas.
¿Qué pasará con los jóvenes que no estudian ni trabajan?
Durante el análisis también se abordó la situación de los llamados “ninis”, jóvenes que no estudian ni trabajan, y su posible participación en el programa de pasantías.
Quevedo recordó que en 2005 Panamá registraba aproximadamente 255,000 jóvenes en esta condición, mientras que el año pasado la cifra rondaba los 238,000.
A su juicio, estos datos demuestran que el problema de la inserción juvenil va más allá del acceso a la educación y requiere generar oportunidades concretas de experiencia y empleo.
El analista también recordó que actualmente existen alrededor de 227,000 personas desempleadas en el país, por lo que consideró que el programa de pasantías representa una iniciativa inicial que deberá ampliarse y ajustarse de acuerdo con sus resultados.
El número de contratos será la clave para medir el éxito
Para Quevedo, la efectividad de la ley de pasantías podrá medirse con un indicador sencillo: cuántos jóvenes ingresan al programa y cuántos terminan obteniendo un contrato laboral.
No obstante, advirtió que todavía es temprano para evaluar los resultados, debido a que el programa apenas comenzó.
Por ello, planteó que dentro de un año se debería comparar el número de jóvenes que participaron en las pasantías con la cantidad que logró incorporarse formalmente al mercado laboral.
Una oportunidad que deberá ser evaluada
Quevedo reconoció que no existe un mecanismo perfecto y que probablemente será necesario realizar ajustes a medida que avance la implementación del programa.
Sin embargo, defendió la necesidad de poner en marcha la iniciativa y evaluar sus resultados con datos concretos.
Para el analista, el verdadero éxito de las pasantías pagadas estará determinado por su capacidad para convertir la experiencia laboral temporal en oportunidades reales de contratación para los jóvenes panameños.