Panamá enfrenta una nueva revisión sobre su grado de inversión, en momentos en que Moody’s analiza si mantiene la calificación soberana del país ante los avances fiscales registrados por el Gobierno de José Raúl Mulino y las dudas sobre la continuidad de estas medidas más allá de la actual administración.
La agencia mantiene actualmente a Panamá en Baa3 con perspectiva negativa, mientras que Standard & Poor’s (S&P) tiene al país en BBB- con perspectiva estable.
Panamá busca sostener la disciplina fiscal
Uno de los principales elementos positivos que observa Moody’s es el desempeño de la economía panameña.
Según Reusche, Panamá podría registrar este año un crecimiento cercano al 4 %, lo que mantendría al país entre las economías más dinámicas de la región.
Sin embargo, la calificadora busca determinar si la mejora de las cuentas públicas puede mantenerse durante los próximos años y no depender únicamente de las medidas adoptadas por el actual Gobierno.
Durante 2025, el déficit fiscal panameño se redujo en más de 2,5 puntos porcentuales del PIB, al pasar de 6,23 % en 2024 a 3,68 %.
Para Moody’s, esta reducción representa una señal positiva porque el comportamiento del déficit es clave para estabilizar la deuda pública.
Reusche estimó que la deuda de Panamá podría estabilizarse este año entre 66 % y 67 % del PIB.
Además, destacó que durante los últimos dos años el país ha logrado reducir el riesgo-país y el costo de financiamiento.
Reformas estructurales siguen siendo un desafío
Aunque el Gobierno de Mulino ha implementado medidas para mejorar las finanzas públicas, Moody’s considera que todavía existen desafíos estructurales que trascienden a la actual administración.
Entre ellos figuran la reforma educativa y el mecanismo utilizado para establecer los salarios del sector público.
La preocupación de la calificadora está relacionada con la capacidad de los próximos gobiernos para continuar con las medidas necesarias para controlar el déficit y evitar un nuevo deterioro de las finanzas públicas.
Cobre Panamá, otro factor clave para Moody’s
El futuro de Cobre Panamá también ocupa un lugar central en el análisis de Moody’s.
La mina, operada por la canadiense First Quantum Minerals, fue cerrada después de que la Corte Suprema de Justicia declarara inconstitucional, en noviembre de 2023, el contrato de concesión.
Antes de su cierre, el proyecto representaba cerca del 5 % del PIB de Panamá.
Para Reusche, una eventual reapertura mediante una negociación favorable podría tener un impacto positivo en las cuentas fiscales del país. En cambio, un desenlace desfavorable derivado de los procesos internacionales podría representar un riesgo para las finanzas públicas.
El futuro del proyecto permanece bajo análisis del Gobierno, mientras la mina continúa bajo un programa de mantenimiento y cuido.
De acuerdo con la información oficial citada por Reusche, el operador suspendió arbitrajes internacionales que involucraban reclamos por unos $27.000 millones.
Fitch ya retiró el grado de inversión a Panamá
La situación de Panamá frente a las calificadoras se complicó en marzo de 2024, cuando Fitch Ratings retiró al país el grado de inversión.
La agencia argumentó, entre otros factores, el cierre abrupto de Cobre Panamá y el deterioro fiscal acumulado desde 2019.
La mina representaba cerca del 5 % de la economía panameña y su cierre tuvo repercusiones sobre las perspectivas de crecimiento y las cuentas fiscales.
Fitch también señaló el incremento de la deuda pública durante el quinquenio previo, periodo en el que la deuda del país llegó a duplicarse.
Moody’s quiere resolver la perspectiva negativa este año
La calificadora considera que mantener indefinidamente la perspectiva negativa tampoco es conveniente.
Reusche recordó que en noviembre próximo se cumplirían dos años desde que Moody’s modificó la perspectiva de la deuda panameña a negativa.
No obstante, agregó que “no es saludable mantener esa indecisión” y adelantó que Moody’s quiere resolver la perspectiva negativa antes de que termine 2026.