La discusión sobre una nueva ley de educación en Panamá vuelve al centro del debate nacional. Para Ariel Hughes, representante de la Unión Nacional de Padres de Familia de Centros Educativos, el país necesita una transformación profunda del sistema educativo, pero sin prisas, sin discursos vacíos y, sobre todo, sin politización.
Durante su participación, explicó que recientemente sostuvieron un encuentro con el Ministerio de Educación (Meduca), donde la ministra compartió la hoja de ruta para lo que sería una nueva ley educativa, no simples ajustes a la actual Ley Orgánica 46. Esta aclaración, señaló, cambia completamente el enfoque del proceso.
Aunque reconoció que las leyes deben surgir desde las instancias políticas y las autoridades, Hughes fue enfático en que el tema educativo no debe convertirse en una bandera partidista ni en una competencia por protagonismo.
Sobre las críticas de improvisación, el dirigente aclaró que, hasta el momento, no existe un documento formal presentado, por lo que muchas de las versiones que circulan responden a especulaciones. A su juicio, estos rumores solo entorpecen un proceso que debe construirse con seriedad y consenso.
Menos horas, mejor aprendizaje
Uno de los puntos clave planteados por los padres de familia es la necesidad de optimizar el tiempo escolar, no simplemente aumentar las horas de clase. Hughes explicó que largos traslados, congestionamiento vehicular y jornadas excesivas afectan directamente el rendimiento de los estudiantes, especialmente en el sistema público.
Como referencia, citó modelos educativos de países como Finlandia y Noruega, donde los estudiantes asisten menos horas a clases, pero con una integración curricular más eficiente y mejores resultados académicos. “No es cantidad de horas, es calidad del tiempo”, sostuvo.
También planteó la importancia de combinar modalidades presenciales, virtuales y a distancia, así como integrar la tecnología incluida la inteligencia artificial de forma responsable dentro del aula.
Una reforma educativa que vaya más allá del currículo
Hughes insistió en que una nueva ley educativa no puede limitarse únicamente a la malla curricular. Debe incluir infraestructura, seguridad, acceso vial, construcción de nuevos centros educativos y procesos administrativos más ágiles. “Si la ley no viene con un acompañamiento integral, vamos a seguir con los mismos problemas de siempre”, alertó.
Finalmente, hizo un llamado a que la Asamblea Nacional y el Órgano Ejecutivo asuman un rol histórico, priorizando el bienestar de los estudiantes por encima de cualquier cálculo político. “La educación es la primera línea de defensa para el desarrollo del país. Si fallamos ahí, todo lo demás se cae”, concluyó.




