Los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de Bolivia, Rodrigo Paz, llegaron a Panamá para participar este miércoles en la inauguración de la segunda edición del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, bautizado como el Davos latinoamericano.
Los gobernantes de Colombia y Bolivia participarán en la instalación del foro junto a sus colegas de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva; de Panamá y anfitrión, José Raúl Mulino; de Ecuador, Daniel Noboa; de Guatemala, Bernardo Arévalo, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, y el gobernante electo de Chile, José Antonio Kast.
El foro, que se extenderá hasta el jueves, abordará cómo posicionar a la región en el escenario global, informó este lunes el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe CAF, organizador del evento junto con el Gobierno panameño.
El mandatario brasileño será el orador principal del foro, que reunirá a más de 2.500 líderes políticos, económicos y académicos globales, entre ellos Premios Nobel de Economía 2024 y 2025, James Robinson y Philippe Aghion, dijo CAF.
Reuniones con Mulino
El presidente Mulino recibirá esta tarde en el palacio Las Garzas, la sede del Gobierno, por separado, a Petro y a Paz, en reuniones bilaterales.
La coincidencia de Petro y Noboa ha generado expectativas sobre un eventual encuentro entre ambos, en el contexto de la crisis bilateral que viven Colombia y Ecuador a raíz de la lucha antinarcóticos y que incluye una guerra arancelaria, aunque hasta ahora no se ha hablado oficialmente de esta posibilidad.
Noboa anunció el pasado 21 de enero que a partir del 1 de febrero aplicará un arancel del 30 % a las importaciones procedentes de Colombia por la supuesta "falta de reciprocidad y acciones firmes" en la lucha contra el narcotráfico en la frontera.
El Gobierno colombiano respondió con un gravamen del mismo porcentaje a más de 50 productos ecuatorianos y la suspensión de las ventas de energía eléctrica a su vecino del sur.
Colombia y Ecuador comparten una frontera terrestre de 586 kilómetros donde operan grupos de narcotraficantes y también guerrilleros, y ambos países tienen puertos en el Pacífico que son utilizados por las mafias para sacar drogas con destino a Estados Unidos y Europa.





