Los picos de tránsito por el Canal de Panamá a raíz de la crisis en el Estrecho de Ormuz han cesado, al menos de momento, dijo este martes 7 de julio la administradora designada de la vía interoceánica, Ilya Espino de Marotta, tras ofrecer una conferencia de prensa.
La crisis en Medio Oriente ha favorecido al Canal precisamente cuando se beneficiaba además de un verano más húmedo de lo normal, con los dos lagos artificiales que lo surten en niveles óptimos, como explicaron en su momento las autoridades del paso navegable que une el Atlántico con el Pacífico.
El apetito por la vía panameña no llegó a congestionarla pero sí elevó los precios de las subastas de cupos - se pagó hasta cuatro millones de dólares por uno de ellos - uno de los mecanismos disponibles para los barcos que no tienen una reserva.
Pero ahora, ante un fenómeno de El Niño fuerte este año y con posibilidades de prolongarse hasta 2027, las condiciones han comenzado a cambiar: en junio pasado se registraron lluvias un "17 % por debajo del promedio y estamos viendo cómo se va a comportar (el clima) de aquí a diciembre", recalcó Espino de Marotta.
Decisiones ante sequía
En este nuevo escenario hídrico, el Canal ya comenzó a reducir el calado - la parte sumergida del barco - en las esclusas de la ampliación, por donde pasa el 50 % de la carga que mueve la vía cada año, a fin de ahorrar agua.
La ampliación en servicio desde junio de 2026 ofrece un calado de 50 pies o 15,24 metros como máximo, pero desde el pasado 3 de julio se redujo a 49,5 pies o 15,09 metros, y a partir del próximo 24 de julio será de 49 pies o 14,94 metros. La expectativa es que llegue a 44 pies o 13,41 metros en el verano de 2027.
Tras los picos de tránsitos por la crisis en Ormuz "nos conviene regresar a la normalidad, en vista de un El Niño que tenemos enfrente, así que nosotros vemos con buenos ojos que se estén resolviendo los problemas" en Oriente Medio, agregó.