Especialistas de la Universidad de Panamá (UP) advirtieron que el país requiere modernizar, inspeccionar y dar mantenimiento permanente a sus principales puentes, tras un análisis técnico divulgado en el Semanario La Universidad.
El ingeniero estructural y docente universitario Irving Isaza explicó que esta estructura, inaugurada en 1962, fue diseñada bajo condiciones de tránsito y carga muy distintas a las actuales.
“Con el paso de las décadas, el flujo vehicular aumentó considerablemente, elevando la fatiga estructural y acelerando el desgaste de sus componentes”, señaló.
Isaza añadió que factores como riesgos geológicos, condiciones climáticas, agentes químicos y eventos fortuitos —como incendios o explosiones— inciden en el comportamiento del puente, aunque subrayó que el uso continuo es uno de los mayores retos para su conservación.
Por su parte, el también ingeniero estructural Luis Núñez advirtió que las altas temperaturas generadas durante el siniestro pudieron comprometer materiales clave.
“El acero reduce su resistencia cuando es sometido a calor extremo, mientras que el concreto puede perder propiedades mecánicas fundamentales para la estabilidad”, explicó.
Núñez también planteó la necesidad de que los resultados de las inspecciones técnicas sean públicos, de modo que especialistas independientes puedan analizarlos y aportar recomendaciones adicionales.
De acuerdo con un informe del Ministerio de Obras Públicas, elaborado junto a ingenieros de la Armada de Estados Unidos, la evaluación preliminar no detectó áreas críticas en la estructura. Sin embargo, se mantiene la restricción para vehículos pesados con cargas superiores a 10 toneladas.
El Puente de las Américas fue cerrado recientemente de forma temporal para continuar con estudios técnicos y garantizar condiciones seguras para la circulación.
Los expertos también alertaron sobre la carga adicional que podría asumir el Puente Centenario, ante las limitaciones impuestas en el paso sobre el Puente de las Américas, por lo que recomendaron evaluaciones preventivas en esta vía alterna.
El análisis concluye que Panamá necesita una política pública sostenida de revisión, mantenimiento y modernización de sus infraestructuras viales, con planificación técnica y visión de largo plazo, para asegurar la movilidad y el desarrollo económico del país.