Un emblemático edificio de Ciudad de Panamá que albergó el icónico Bazar Francés está siendo restaurado para convertirse en un espacio cultural y social abierto a la comunidad, en una iniciativa que apunta a revitalizar el patrimonio urbano en la capital panameña, donde estos espacios son escasos. Así lo explicó a EFE el arquitecto venezolano Eduardo Izaguirre.
Proyecto de restauración enfocado en patrimonio vivo
Desde 2016, el edificio está sometido a un ambicioso proyecto de restauración, el primero que Izaguirre asumió en Panamá. “Se cumplen todas las normativas rigurosas que dicta el Patrimonio Histórico”, destacó el arquitecto.
Residente en la capital panameña desde hace 10 años, Izaguirre migró para asumir nuevos retos profesionales, después de participar en proyectos urbanísticos en Venezuela. Sus primeros tres años en Panamá los vivió en el Casco Antiguo, experiencia que le permitió comprender mejor la dinámica de este Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO.
Como arquitecto, diseñador urbano y fotógrafo, Izaguirre participa en diversos proyectos de restauración en el Casco Antiguo, abarcando desde la conceptualización hasta la aprobación documental por parte de las autoridades.
Un “Pasaje Creativo” para vecinos y emprendedores
El proyecto de Heurtematte y Cia ha sido rebautizado como “Bazar Francés, Pasaje Creativo”, transformándose en una plataforma de encuentro para vecinos, emprendedores del arte y la creatividad, y organizaciones civiles que trabajan por la infancia y la comunidad.
Conexión con la vida del barrio de Santa Ana
El barrio de Santa Ana mantiene la vida de vecindario, con la plaza homónima como punto central donde los vecinos se reúnen. Frente al edificio, esta plaza ha sido un referente para definir el uso del espacio restaurado, convirtiéndolo en un punto de conexión entre la Avenida Central y la Avenida B, dos de las vías más activas del Casco Antiguo.
El vestíbulo de la Avenida Central ha estado abierto los últimos dos años, sirviendo para eventos y encuentros de emprendedores, mientras que el vestíbulo de la Avenida B continúa en obras. La restauración ha conservado elementos originales, como los pisos con vetas y la fachada histórica, mientras que los techos se mantienen en obra gris para dar un toque industrial al espacio flexible.
Patrimonio abierto a la comunidad
Inaugurado como Bazar Francés en 1935 y cerrado durante décadas, el edificio reabre ahora con una vocación clara: ser un puente entre el patrimonio tangible e intangible, fomentando la interacción entre ciudadanos, diseñadores y vecinos.
“Esta es la contribución que me gusta destacar: servir de plataforma para experiencias, intercambio y vivencias dentro del Centro Histórico”, concluye Izaguirre.