El director regional de Crime Stoppers para América Latina y el Caribe, Alejo Campos, advirtió que el avance del crimen organizado en la región requiere estrategias más contundentes y coordinadas entre países, especialmente ante el aumento de la violencia vinculada a disputas entre estructuras criminales.
Disputas territoriales y economías criminales en la región
Campos explicó que gran parte de la violencia responde a disputas territoriales entre bandas criminales, así como a conflictos derivados de robos entre organizaciones, conocidos como “tumbes”.
Estas disputas no solo están relacionadas con el narcotráfico, sino también con otros mercados ilícitos, como el contrabando de mercancías, el tráfico de armas y el robo de contenedores en rutas logísticas.
Según indicó, estos robos suelen ocurrir cuando los camiones ya han salido de las aduanas y se desplazan por las rutas fiscales, donde son interceptados o desviados mediante información obtenida por redes criminales.
Panamá, punto estratégico del narcotráfico
Campos subrayó que Panamá ocupa un lugar estratégico en las rutas del narcotráfico internacional debido a su papel como centro logístico del comercio mundial.
El país se convierte en un punto clave para el tránsito de drogas provenientes de Sudamérica que posteriormente son enviadas hacia Estados Unidos o Europa.
En ese sentido, advirtió que los puertos y las rutas logísticas se convierten en infraestructuras críticas que deben ser protegidas frente a las operaciones del crimen organizado.
Cooperación internacional contra el narcotráfico
El experto también se refirió a la reciente declaración firmada por varios mandatarios de la región para fortalecer la cooperación contra el crimen organizado, conocida como Escudo de las Américas.
Según explicó, uno de los principales cambios que podría traer esta iniciativa es una mayor cooperación en inteligencia entre los países, así como el apoyo de Estados Unidos para enfrentar estructuras criminales con mayores recursos y tecnología.
Un competidor para la economía legal
Campos también advirtió que el crimen organizado se ha convertido en un competidor directo para las economías legales, ya que sus operaciones afectan las rutas comerciales, encarecen la logística y reducen la inversión.
Incluso señaló que algunas corporaciones internacionales han reducido su presencia en ciertos países debido al impacto del crimen organizado en el entorno empresarial.
Finalmente, el especialista consideró que los países de la región deberán revisar sus estrategias de seguridad, ya que durante años se han mantenido políticas similares mientras las estructuras criminales continúan fortaleciéndose.




