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NACIONALES Nacionales -  2 de febrero de 2026 - 16:10

Aumento de casos de diabetes infantil impulsa uso de sensores en Panamá

Sensores continuos mejoran el control en casos de diabetes infantil, reducen riesgos graves y permiten una atención más precisa en pacientes pediátricos.

Por Sofía Alonso

La endocrinóloga, Liliana Neil, advierte sobre el incremento de casos de diabetes infantil en Panamá y enfatiza la urgencia de fortalecer la detección temprana y el acceso a tecnologías, como los sensores, que permitan el control estable de la enfermedad, y se reduzcan riesgos graves en los pacientes más jóvenes.

BITE 1 RADIOGRAFÍA - LILIANAA NEIL - DIABETES EN NIÑOS

Diabetes Infantil: panorama y cifras en Panamá

Panamá registra entre 400 y 900 niños con diabetes tipo 1, una condición que puede derivar en complicaciones neurológicas si no se controla adecuadamente. Aunque las cifras no ubican al país entre los de mayor incidencia mundial, el diagnóstico sigue siendo esencial.

“Afortunadamente Panamá no está entre los países de mayor incidencia; estamos entre 1% y 3% de la población infantil”, señaló Neil. “Afortunadamente Panamá no está entre los países de mayor incidencia; estamos entre 1% y 3% de la población infantil”, señaló Neil.

Sensores como herramienta central para el control pediátrico

El sistema de salud público incorporó sensores de monitoreo continuo de glucosa, una herramienta que transforma el seguimiento diario de los pacientes pediátricos. Estos dispositivos registran los niveles cada pocos minutos, evitando los frecuentes pinchazos en el dedo y ofreciendo datos en tiempo real que permiten detectar variaciones peligrosas, especialmente durante la noche. Su uso contribuye a evitar hipoglucemias y picos prolongados, reduciendo riesgos críticos en edades tempranas.

Nuevos tratamientos y manejo actualizado en niños

Los avances en insulinas análogas permiten un tratamiento más estable y adaptado al ritmo corporal de los menores. Este tipo de insulina, combinada con pautas de acción rápida durante las comidas, ayuda a imitar la producción natural del organismo y mejora el control glicémico diario. Según la especialista, este método facilita que los niños mantengan una vida activa, con mayor compatibilidad entre alimentación, actividad física y tratamiento.

Detección temprana y señales que los padres deben observar

Los primeros signos pueden aparecer desde los seis meses de vida y suelen confundirse con hábitos comunes, lo que retrasa el diagnóstico. Entre ellos se encuentran sed excesiva, orina frecuente, pérdida de peso y aumento del apetito. Estas señales a menudo se justifican por el clima o el crecimiento, lo que puede llevar a que los niños lleguen a urgencias en condiciones graves, como cetoacidosis diabética.

“No queremos que los niños lleguen a cuidados intensivos por falta de una detección oportuna”, advirtió Neil. “No queremos que los niños lleguen a cuidados intensivos por falta de una detección oportuna”, advirtió Neil.

Inclusión escolar y educación comunitaria como retos urgentes

Varios niños con diabetes han enfrentado rechazo en centros educativos, donde persisten mitos sobre la condición y temor por parte del personal docente. La falta de información ha generado casos de bullying y restricciones injustificadas para actividades básicas como ir al baño o participar en deportes. Liliana Neil insiste en la necesidad de promover sensibilización en las escuelas y entre los padres, recordando que los menores con diabetes pueden asistir con normalidad a clases y mantener una vida activa con el tratamiento adecuado.

RAD - LILIANA NEIL - 19NOV
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