La vocera de pacientes crónicos, Emma Pinzón, valoró la nueva ley que extiende la atención en centros de salud, pero advirtió que sin presupuesto, personal y medicamentos suficientes, la medida podría quedarse corta frente a la demanda real del sistema.
Sin embargo, advirtió que la medida llega en un contexto delicado: limitaciones presupuestarias, desabastecimiento de medicamentos y una carga operativa que ya está al límite.
El punto crítico: presupuesto y personal
La vocera alertó que el principal desafío no es abrir más horas, sino sostener el servicio.
Planteó dudas sobre:
- Disponibilidad de médicos para turnos extendidos
- Contratación de personal suficiente
- Abastecimiento constante de medicamentos en farmacias públicas
También cuestionó si la red de salud está lista para operar 24 horas sin afectar la calidad de la atención.
Urgencias sí, pero no todo es urgencia
Pinzón insistió en un mensaje clave para la población: los centros de salud no deben sustituir a los hospitales de alta complejidad.
Explicó que casos graves deben dirigirse directamente a instalaciones como el Hospital Santo Tomás o el Complejo Hospitalario, para evitar saturación y garantizar atención adecuada.
El gran problema estructural: la integración del sistema
En la entrevista también abordó el proceso de integración entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, calificándolo como un objetivo histórico aún inconcluso.
Aunque reconoce avances en regiones como Azuero, advierte que el verdadero reto es lograr un sistema único de salud a nivel nacional sin afectar la calidad ni generar desigualdades entre asegurados y no asegurados.
El factor dinero vuelve a aparecer
Para Pinzón, cualquier reforma estructural del sistema de salud pasa inevitablemente por la sostenibilidad financiera.
Cuestionó cómo se distribuirán los recursos entre instituciones con presupuestos muy distintos y señaló que, sin una estrategia clara de financiamiento, la integración podría quedarse en el papel.
Mirada a futuro
Más allá de las dudas, la vocera considera que el país debe avanzar hacia una transformación profunda del sistema sanitario, con visión de Estado y no de gobiernos.