Eric Batista, padre de uno de los menores fallecidos en el trágico incendio del Centro de Cumplimiento de Tocumen en 2011, expresó su profunda indignación y desmoralización ante los recientes indultos presidenciales otorgados a los policías implicados en el caso.
El 9 de enero de 2011, un día después de esa conversación, Eric fue despertado con la noticia de que su hijo se estaba quemando. Al llegar, presenció a bomberos y personas quemándose y gritando, lamentando que hubo una "mano criminal" detrás de lo sucedido en el centro de cumplimiento de Tocumen.
Su hijo, quien anhelaba ser soldador y quería vivir con él, estaba a solo siete días de cumplir su condena y salir en libertad, dejándole una imagen de él devastadora: lo entregaron "derretido", con un diagnóstico médico de 98 % de quemaduras.
Batista afirmó que la policía está involucrada en estos hechos y comportamientos, y que en lugar de ayudar a abrir las puertas, no lo hicieron.
Injusticia y promesas no cumplidas
Los policías involucrados fueron condenados a penas de 40 a 46 años. Sin embargo, Eric Batista subrayó que no cumplieron ni las dos terceras partes de su condena para poder gozar de tal libertad, considerando que el indulto es un "error" por parte del presidente Mulino, dado que "los que deberían de estar presos asumiendo a los expedientes o al proceso legal o penal están en las calles, gozando de libertad".
Mencionó al teniente Black, quien dijo "muéranse", y ahora se encuentra libre, teniendo información y fotos que demuestran que varios policías, entre 11 y 12, que fueron condenados a la pena máxima, fueron indultados y están libres.
Crítica a la máxima autoridad
La indignación de Eric se intensificó al recordar que el expresidente Ricardo Martinelli ya había presentado indultos para los policías en 2011, poco después de los hechos, aunque no prosperaron en ese momento.
Ahora, señaló que con el transcurso de los años, el presidente actual concede indultos a quienes no lo merecen por no completar su proceso condenatorio.
Batista cuestionó por qué tantos otros internos que sí merecen indultos o rebajas de pena no la reciben, resaltando que José Raúl Mulino, el actual presidente que otorgó los indultos, era el Ministro de Seguridad cuando ocurrió la tragedia y nadie en ese entonces, ni Mulino ni Martinelli, los atendió, pidió perdón o llamó a la familia.
Para Eric, no se hizo justicia "ni al inicio, hace 11 años, ni ahora" y la muerte de su hijo es una "muerte que es historia y será historia para el resto de nuestra vida", enviando un mensaje al presidente de la república, recordándole que él estuvo detenido y conoce la cárcel, por lo que debería ser "más humano".
Lucha solitaria y contexto social
A pesar de la gravedad del caso, Eric Batista lamentó la falta de apoyo de sus abogados iniciales, como Carlos Herrera Morán, quien fue el principal en iniciar el proceso penal, pero con quien ahora no tiene comunicación.
Envío un mensaje a Herrera Morán para que se pronuncie y se reúna con ellos para presentar sus inquietudes ante la Corte Suprema de Justicia y, aunque conversó con otros abogados penalistas en Panamá que le prometieron ayuda, es Eric quien se mantiene siempre enfrente de esto.
Describió que esta tragedia se enmarcó en un contexto más amplio porque el barrio donde viven es difícil, con ausencia de programas sociales, desarrollo deportivo o movimientos que brinden oportunidades y formación a los niños y jóvenes.
Para finalizar, sentenció que las solicitudes de recursos a instituciones como la presidencia o el MIDES se encuentran con la misma respuesta: "no hay recursos". En un ambiente donde los niños lucen un aspecto físico caído, Eric clama por una justicia que permita a las comunidades y a las víctimas sanar y crecer, en lugar de perpetuar el dolor con decisiones que, según él, perpetúan la impunidad.



