La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que el país está de “brazos abiertos” para recibir a quienes deseen regresar bajo la nueva ley de amnistía promulgada esta semana, en medio de un proceso de cambios políticos e incertidumbre tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Ley de amnistía: histórico paso hacia la reconciliación política
La ley de amnistía general, aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional el pasado jueves, busca liberar o retirar cargos a personas detenidas o perseguidas políticamente desde 1999, cubriendo casi tres décadas de gobiernos chavistas.
Rodríguez la calificó como un instrumento de “sanación del odio” y aseguró que las puertas de Venezuela están abiertas para quienes deseen regresar y acogerse a sus beneficios.
Según autoridades legislativas, más de 1.500 personas han solicitado acogerse a la amnistía, incluidas solicitudes de detenidos y aquellos bajo medidas alternativas.
Beneficiarios y críticas de derechos humanos
Aunque el gobierno ha celebrado ya la liberación de centenares de personas, organizaciones de derechos humanos advierten que la ley es excluyente e insuficiente, ya que deja fuera a quienes cometieron delitos graves como homicidio, narcotráfico o violaciones a los derechos humanos.
Grupos como Foro Penal han señalado que aún quedan centenares de presos políticos en las cárceles venezolanas, y que la implementación del instrumento legal es lenta y con condiciones que limitan su alcance.
La oposición también ha cuestionado que, tras la promulgación, solo se han verificado unas decenas de excarcelaciones, lo que genera desconfianza entre familiares y activistas.
Contexto político: Maduro detenido y reclamo internacional
La amnistía se enmarca en un contexto político convulso tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, detenidos en enero en Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico y relacionados con terrorismo, y actualmente en custodia en Nueva York.
El gobierno venezolano, bajo la administración de Rodríguez, ha solicitado la liberación inmediata de Maduro ante organismos internacionales, incluidas instancias como la ONU, lo que ha abierto un frente diplomático que sigue generando atención global.
Reconciliación vs. desafíos en la transición
Rodríguez ha insistido en que la amnistía es parte de un proceso más amplio de “pacificación” y transición hacia un sistema más democrático, que incluye reformas legislativas y la liberación de presos políticos como señales de cambio.
Sin embargo, la implementación práctica de la ley y la inclusión de sectores más amplios sigue siendo un reto, con llamadas de organizaciones internacionales a ampliar su alcance y garantizar libertades fundamentales.
Qué sigue: retorno y expectativas
Mientras algunos exiliados observan con cautela la nueva legislación, otros ven en ella una oportunidad para regresar y participar en la vida política y social de Venezuela. La decisión de “abrir los brazos” busca incentivar ese retorno y enfatizar un proceso de reconciliación nacional que, aunque aún incompleto, marca un cambio significativo en la agenda política del país.







