Venezuela aseguró este miércoles que tiene un derecho “irrenunciable” sobre la región del Esequibo durante una audiencia ante la Corte Internacional de Justicia, en el marco de la disputa territorial con Guyana.
Las audiencias, que se desarrollan en La Haya, forman parte de un proceso legal clave para resolver un conflicto centenario que ha escalado en tensión en los últimos años.
Un territorio estratégico rico en petróleo
El Esequibo, una zona de unos 160.000 kilómetros cuadrados, es actualmente administrado por Guyana, pero reclamado por Venezuela desde el siglo XIX.
La disputa cobró nueva relevancia tras el descubrimiento de importantes yacimientos petroleros en 2015, lo que ha elevado el valor geopolítico y económico de la región.
Este territorio representa más de dos tercios del área de Guyana, lo que convierte el caso en un asunto crítico para ambos países.
Guyana advierte impacto “existencial”
Durante las audiencias, el canciller guyanés Hugh Hilton Todd calificó el caso como de “importancia existencial” para su país, al considerar que una eventual pérdida del Esequibo afectaría gravemente su integridad territorial.
Guyana defiende la validez del laudo arbitral de 1899, que estableció la frontera actual bajo dominio británico, mientras que Venezuela argumenta que dicho acuerdo es inválido y debe prevalecer el Acuerdo de Ginebra de 1966.
Venezuela cuestiona jurisdicción de la CIJ
Caracas reiteró que no reconoce la jurisdicción de la Corte para decidir el caso, sosteniendo que la controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.
Fallo podría tardar años
Aunque las audiencias concluirán en los próximos días, se espera que la decisión final de la CIJ tome meses o incluso años.
Si bien los fallos del tribunal son vinculantes, no cuentan con mecanismos directos de ejecución, lo que añade incertidumbre sobre el desenlace del conflicto.
Un conflicto con riesgo de escalada
La disputa por el Esequibo ha generado tensiones diplomáticas e incluso temores de un posible conflicto militar entre ambas naciones.
En este contexto, la resolución del caso ante la CIJ se perfila como un punto clave para la estabilidad regional en América del Sur y el futuro de uno de los territorios más ricos en recursos naturales del continente.





