La Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, intensificó durante la última semana y media el traslado de inmigrantes deportados hacia países distintos a sus lugares de origen, como parte de su política migratoria.
Entre los destinos figuran Burundi, Camerún, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Esuatini, Liberia, Ruanda y Sierra Leona.
Ninguno de los deportados fue enviado a su país de origen
Los documentos revisados por NBC News indican que entre las personas trasladadas había ciudadanos de algunos países africanos. Sin embargo, ninguno de los deportados fue enviado a una nación de la que fuera originario.
Entre los deportados había ciudadanos de países como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Afganistán, Irán, Nepal y Turquía, lo que evidencia el alcance internacional de la estrategia estadounidense de utilizar terceros países para ejecutar expulsiones.
La medida permite a Washington deportar a personas hacia países con los que mantiene acuerdos de recepción, incluso cuando esas naciones no corresponden a sus países de nacionalidad.
Algunos deportados tenían antecedentes penales
De acuerdo con información de CBS News, entre los inmigrantes enviados a terceros países había personas con antecedentes penales, además de infracciones relacionadas con su estatus migratorio.
Sin embargo, el medio señaló que muchos de los deportados no tenían antecedentes penales y que su principal situación irregular consistía en permanecer en Estados Unidos sin autorización migratoria.
El dato ha puesto nuevamente bajo escrutinio la política de deportaciones de la Administración Trump y el alcance de los acuerdos alcanzados con terceros países.
Más de 30 países aceptan deportados de Estados Unidos
La estrategia de Washington no se limita al continente africano. Más de 30 países alrededor del mundo han alcanzado acuerdos para recibir inmigrantes deportados por Estados Unidos que no son ciudadanos de esas naciones.
Entre los países que han participado en este tipo de acuerdos se encuentran Panamá, Costa Rica, El Salvador, Ecuador y Paraguay.
Estos convenios se han convertido en una herramienta utilizada por la Administración Trump para ampliar las posibilidades de expulsión de inmigrantes, especialmente en aquellos casos en los que resulta difícil enviarlos directamente a sus países de origen.
Trump busca acelerar las deportaciones
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha convertido el endurecimiento de la política migratoria y el aumento de las deportaciones en una de sus principales prioridades.
Durante su campaña electoral, el republicano prometió ejecutar una amplia operación de deportación de inmigrantes en situación irregular.
Los acuerdos con terceros países forman parte de esa estrategia, al permitir a Estados Unidos contar con destinos alternativos para personas que deben abandonar el territorio estadounidense.