En medio de la creciente polarización política en Estados Unidos, el papa León XIV, primer pontífice estadounidense de la historia, ha optado por una postura marcada por la cautela, la moderación discursiva y las críticas indirectas, sin romper los canales de comunicación con Washington.
Críticas iniciales al trumpismo y giro hacia la moderación
En los primeros meses de su pontificado, León XIV denunció el trato “inhumano” hacia los migrantes, llamó al diálogo en Venezuela y cuestionó lo que calificó como una “diplomacia de la fuerza”. Sin embargo, en semanas recientes ha reducido notablemente sus declaraciones públicas sobre la política estadounidense.
El papa ha evitado pronunciarse sobre una posible intervención de Estados Unidos en Irán, el interés de Trump en Groenlandia o la situación de violencia en Mineápolis, donde los ciudadanos Renee Good y Alex Pretti murieron tras disparos de agentes federales.
Sus habituales encuentros con la prensa, los martes frente a la residencia papal de Castel Gandolfo, se han vuelto esporádicos y breves.
Preocupación por Cuba y Estados Unidos
El domingo, León XIV rompió parcialmente su silencio para expresar su “gran preocupación” por el aumento de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, e instó a ambas partes a “evitar la violencia”.
Migración, miedo y presión sobre la Iglesia
Según fuentes vaticanas, el pontífice es consciente de que la Iglesia católica en Estados Unidos también se ha visto afectada por las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en medio de una ofensiva contra personas indocumentadas.
Obispos estadounidenses, en la primera línea
En lugar de confrontar directamente a la Casa Blanca, León XIV ha optado por delegar el liderazgo crítico en la jerarquía católica estadounidense.
La semana pasada, el arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, condenó las muertes de Good y Pretti en Mineápolis y denunció “la incapacidad de nuestra sociedad de respetar la dignidad de cada vida humana”.
Por su parte, el arzobispo Anthony Taylor, de Arkansas, señaló “paralelismos obvios” entre la situación actual del país y la Alemania nazi, aunque aclaró que “Trump no es un Hitler”. “Estamos condenados a repetir los errores del pasado si no aprendemos de ellos”, escribió.
Política exterior y respaldo tácito del Vaticano
En el ámbito internacional, los cardenales Blase Cupich (Chicago), Robert McElroy (Washington) y Joseph Tobin (Newark) emitieron un comunicado conjunto en el que criticaron el intervencionismo estadounidense, la erosión del multilateralismo y los riesgos para la paz mundial.
De acuerdo con varias fuentes del Vaticano, el texto contó con la aprobación tácita del papa León XIV.
Venezuela, reputación y tensiones diplomáticas
A finales de diciembre, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, intentó sin éxito persuadir a Washington de no lanzar una operación militar en Venezuela, durante una reunión con el embajador estadounidense.
Aunque el Vaticano fue invitado a integrar la nueva “Junta de la Paz” promovida por Trump, la Santa Sede aseguró que aún está “reflexionando” su respuesta, una nueva señal de prudencia.
León XIV tampoco se ha reunido con el presidente Trump, aunque sí recibió al vicepresidente JD Vance dos semanas después de su elección, en mayo de 2025.
Evitar una Iglesia ligada al trumpismo
El principal desafío para el Vaticano es evitar que las divisiones internas de la Iglesia estadounidense se profundicen y que las palabras del papa sean interpretadas desde una óptica partidista.
“El riesgo es una desintegración, incluso un colapso, de la reputación y del papel histórico de la Iglesia católica en Estados Unidos”, advirtió.







