El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó este lunes que el pueblo de Estados Unidos impedirá que sectores “guerreristas” impulsen un conflicto armado en Suramérica, en medio de la creciente tensión por el despliegue aeronaval estadounidense en el mar Caribe, que el Gobierno venezolano considera una amenaza directa y un intento de cambio de régimen.
“Sé que el pueblo de los Estados Unidos le va a amarrar las manos a los locos guerreristas que quieren imponer una guerra por petróleo en Suramérica”, manifestó.
Maduro sostuvo que amplios sectores de la sociedad estadounidense, incluidos movimientos sociales, sindicatos e iglesias cristianas y católicas, así como líderes políticos, tienen “plena conciencia del valor de la paz en América y del respeto a Venezuela”.
Mensaje directo a Washington en inglés
En un mensaje dirigido a lo que llamó “el imperio”, el jefe de Estado venezolano apeló al público estadounidense con frases en inglés.
Protestas en Venezuela y rechazo al despliegue militar
Maduro agradeció a los ciudadanos que este lunes se movilizaron en Venezuela para rechazar lo que calificó como una “agresión estadounidense”, en referencia al despliegue aeronaval ordenado por Washington desde agosto.
Estados Unidos sostiene que la operación tiene como objetivo combatir el narcotráfico, mientras que Caracas denuncia que se trata de una maniobra para derrocar al Gobierno venezolano.
Acusaciones de EE. UU. y respuesta de Caracas
El Gobierno estadounidense no reconoce la legitimidad de Maduro y lo acusa de liderar el llamado Cartel de los Soles, una presunta red vinculada al narcotráfico. Funcionarios venezolanos, como el ministro del Interior Diosdado Cabello, han rechazado estas acusaciones y las califican como un “invento”.
En respuesta al despliegue militar, Venezuela mantiene desde hace meses una movilización permanente de sus fuerzas armadas en todo el territorio nacional.
El mayor despliegue naval desde la Guerra del Golfo
De acuerdo con un estudio del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el despliegue aeronaval estadounidense en el Caribe es el más grande desde la primera Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991), lo que ha incrementado la preocupación regional por una posible escalada del conflicto.




