El presidente francés, Emmanuel Macron, instó este jueves a su homólogo chino, Xi Jinping, a actuar para poner fin a la guerra en Ucrania y corregir los desequilibrios comerciales entre ambos países, aunque Xi rechazó asumir responsabilidad directa en el conflicto entre Kiev y Moscú.
Por su parte, Macron destacó que la situación en Ucrania representa "una amenaza vital para la seguridad europea" y reiteró su llamado a China para alcanzar, al menos, un alto el fuego lo antes posible.
Visita presidencial y ceremonia oficial
Macron y la primera dama francesa, Brigitte Macron, fueron recibidos en el Gran Salón del Pueblo, donde escucharon los himnos nacionales y pasaron revista a la guardia. Durante el encuentro, el presidente francés saludó a niños locales, besando sus manos, en un gesto que simbolizó la diplomacia cultural.
Firma de contratos y cooperación empresarial
La visita incluye a 35 directivos de grandes compañías, como Airbus, EDF y Danone, así como representantes de sectores del lujo y agroalimentario. Este jueves, Macron asistirá a la firma de varios contratos que buscan fomentar la inversión cruzada y el intercambio tecnológico entre Francia y China.
Xi aseguró que ambos países se han comprometido a promover el desarrollo equilibrado de las relaciones económicas, aumentar la inversión recíproca y ofrecer un entorno comercial equitativo, tras años de tensiones por prácticas consideradas desleales en sectores como el acero y los automóviles eléctricos.
Controversias geopolíticas y comerciales
China, como principal socio económico y político de Rusia, es el mayor comprador de hidrocarburos rusos y ha suministrado componentes militares a Moscú, sin condenar la invasión de Ucrania.
Además, los desequilibrios comerciales con Europa siguen siendo un punto crítico: el déficit comercial entre China y la UE asciende a 357.100 millones de dólares, desfavorable para los europeos.
Diplomacia cultural: pandas y encuentros informales
El viernes, Macron y Xi se reunirán en Chengdu, donde se devolverán dos pandas gigantes prestados a Francia. Aunque los términos del acuerdo no se han revelado, se considera un gesto simbólico de cooperación y buena voluntad entre ambas naciones.
Esta es la cuarta visita de Macron a China desde que asumió la presidencia en 2017, y refuerza la importancia estratégica de las relaciones bilaterales en el contexto geopolítico y económico global.





