La reina Camila reveló que le resultó “bastante difícil” mantener en secreto el diagnóstico de cáncer de su esposo, el rey Carlos III, antes de que el Palacio de Buckingham anunciara públicamente la enfermedad en febrero de 2024.
Camila reconoció que estuvo cerca de revelar la situación durante una de sus actividades públicas, pero finalmente decidió guardar silencio.
La visita de Camila que ocurrió antes del anuncio
La reina recordó especialmente una visita que realizó el 31 de enero de 2024 a un centro de Maggie's ubicado en el Royal Free Hospital de Londres.
Para entonces, Carlos III ya había recibido el diagnóstico de cáncer, aunque la enfermedad todavía no había sido comunicada oficialmente al público.
Cinco días después, el 5 de febrero de 2024, el Palacio de Buckingham confirmó que el monarca había sido diagnosticado con cáncer y que comenzaría un tratamiento.
Lee destacó la fortaleza mostrada por la reina durante ese periodo, marcado por la preocupación por la salud del monarca y la necesidad de mantener la información en privado.
Carlos III mantuvo una actitud positiva ante su diagnóstico
Durante la entrevista, Camila también habló sobre la reacción de Carlos III después de conocer que padecía cáncer.
Según la reina, el monarca mantuvo una actitud decidida y continuó con sus responsabilidades pese al diagnóstico.
Carlos III, de 77 años, continúa bajo tratamiento por un cáncer cuya naturaleza nunca ha sido revelada por la Casa Real británica.
En diciembre de 2025, el monarca informó que su estado de salud había mejorado y que, como consecuencia, su tratamiento sería reducido.
Camila habla del impacto del cáncer en las familias
La experiencia con la enfermedad de Carlos III también permitió a Camila comprender desde una perspectiva personal las dificultades que enfrentan los familiares de personas diagnosticadas con cáncer.
La reina ha mantenido durante los últimos años una relación cercana con organizaciones dedicadas al acompañamiento de pacientes con cáncer y sus familiares, entre ellas Maggie's.
Su participación en estas iniciativas cobró una dimensión especial después de que tanto Carlos III como la princesa Catalina, esposa del príncipe Guillermo, enfrentaran diagnósticos de cáncer.







