La crisis energética global provocada por el bloqueo en el estrecho de Ormuz comienza a golpear con fuerza a Asia-Pacífico. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, advirtió este lunes que la interrupción del tránsito marítimo tiene un “impacto enorme” en la región, altamente dependiente del flujo de hidrocarburos.
Ambos países acordaron fortalecer su cooperación estratégica en sectores clave como energía, economía, defensa y minerales críticos, en medio de un escenario internacional cada vez más incierto.
El estrecho de Ormuz: clave para el petróleo mundial
El estrecho de Ormuz es una arteria vital para el comercio energético global, ya que cerca del 20% de la producción mundial de petróleo transita por esta vía.
Sin embargo, el paso marítimo se ha visto severamente afectado desde finales de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha desencadenado represalias y restricciones en la navegación.
Dependencia energética entre Japón y Australia
Australia juega un papel clave como principal proveedor de gas natural licuado para Japón, mientras que el país asiático suministra alrededor del 7% del diésel que consume la nación oceánica.
Esta interdependencia energética ha llevado a ambos gobiernos a reforzar su coordinación para garantizar estabilidad en el abastecimiento y reducir riesgos ante interrupciones prolongadas.