Colombia denunció este lunes ante el Consejo de Seguridad de la ONU la operación militar estadounidense para derrocar al líder venezolano Nicolás Maduro, extraído del país y trasladado a Nueva York junto a su esposa, y la comparó a "los peores momentos de injerencias" en la región.
Colombia ingresó en el Consejo de Seguridad el pasado 1 de enero, y pidió la convocatoria urgente del máximo órgano de la ONU a petición de Venezuela.
Fuerzas especiales estadounidenses atacaron en la madrugada del sábado Caracas y sus alrededores, y se llevaron a Maduro y su esposa Cilia Flores, acusados de narcotráfico y terrorismo ante un tribunal en Nueva York.
Previamente el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exhortó a "respetar los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados", según declaraciones leídas en su nombre por la subsecretaria general Rosemary DiCarlo.
Colombia ofrece su mediación
La audaz operación militar de Estados Unidos provocó la condena de gobiernos de izquierda de la región, como Colombia, México o Brasil, y el apoyo de los aliados de Washington, como Argentina o El Salvador.
El presidente Donald Trump aseguró al explicar la incursión que uno de los objetivos era volver a abrir la explotación petrolera venezolana a empresas estadounidenses, que a su juicio merecen extraer esa riqueza como medida de compensación por perjuicios sufridos en el pasado.
Venezuela nacionalizó la industria petrolera bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, en enero de 1976.
Colombia ofrece su mediación para resolver la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, aseguró.
En plena escalada diplomática y militar en la región, Trump también se ha mostrado muy duro con el presidente colombiano Gustavo Petro, al que ha amenazado con algún tipo de intervención si no ataja el narcotráfico.





