El histórico argumento de que el deporte y la política no deben mezclarse vuelve a ponerse a prueba este domingo en el show de medio tiempo del Super Bowl, encabezado por la superestrella puertorriqueña Bad Bunny, una elección que ha provocado fuertes críticas desde sectores de la derecha estadounidense.
Expectativa por un posible mensaje político
A la expectativa musical se suma la posibilidad de que Bad Bunny vuelva a pronunciarse contra el gobierno de Donald Trump, como lo hizo recientemente durante los Grammy. Incluso, una de las apuestas más populares en torno al Super Bowl gira en torno a si el artista enviará un mensaje directo contra el ICE, el servicio de control migratorio.
Aunque pocos analistas creen que repita un gesto tan explícito, el solo debate refleja los delicados equilibrios que maneja la NFL en la transmisión más vista del año.
La NFL bajo presión del movimiento MAGA
La liga de football americano se encuentra en el centro de las críticas del movimiento MAGA desde que anunció que Bad Bunny encabezaría un espectáculo mayoritariamente en español.
El propio Donald Trump declinó asistir al Super Bowl tras haber sido el primer presidente en ejercicio en acudir al evento el año pasado y calificó el programa musical, que también incluye a Green Day, como una “elección terrible” que “sembrará odio”.
En respuesta, sectores conservadores han impulsado un concierto alternativo denominado “All-American Halftime Show”, con artistas afines como Kid Rock.
La apuesta de la NFL por ampliar su audiencia global
Pese a las críticas, la NFL ha defendido su decisión. El comisionado Roger Goodell afirmó esta semana que Bad Bunny es “uno de los grandes artistas del mundo” y expresó su confianza en que utilizará el escenario del Super Bowl para “unir a la gente”.
Por su parte, Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real del cantante, evitó referencias políticas en su conferencia de prensa previa y prometió que el espectáculo será una “enorme fiesta”.
Impacto comercial y liderazgo cultural
Analistas coinciden en que el impacto negativo de las críticas será superado por los beneficios comerciales y de alcance global que ofrece Bad Bunny, el artista más reproducido del mundo en Spotify el año pasado.
Reivindicación de la comunidad latina en EE.UU.
Más allá del espectáculo, la presencia de Bad Bunny en el Super Bowl adquiere un fuerte significado simbólico para la comunidad latina, que supera los 60 millones de personas en Estados Unidos y enfrenta un contexto de tensión por las redadas migratorias del ICE.
Según la académica, mientras algunos latinos sienten miedo de hablar español en público, “Bad Bunny aparece en el escenario más grande del país con orgullo de ser puertorriqueño y latino”.
Cultura latina en el centro del espectáculo
Márquez destacó que el reciente éxito del artista en los Grammy confirma que la elección de la NFL “no es un hecho aislado”, sino parte de un momento en el que la música y la cultura hispana ocupan un lugar central en el entretenimiento global.








