Jennifer Delgado, directora de la APLAFA, Panamá, señaló en el programa Enfoque Crítico que los delitos no se cometen por razones biológicas, sino por factores sociales y estructurales que influyen en la conducta de las personas.
Experiencias internacionales: Costa Rica como ejemplo
La especialista señaló que países como Costa Rica han implementado programas que trabajan la construcción de nuevas masculinidades y la atención a hombres que han ejercido violencia.
Delgado enfatizó que en Panamá aún hay un camino por recorrer y que la educación y campañas permanentes en medios de comunicación, radio y redes sociales son esenciales para promover nuevas formas de ejercer la masculinidad.
Inicio temprano de la vida sexual y embarazo adolescente
Entre 2015 y 2016, un estudio en San Miguelito reveló que la mayoría de los adolescentes iniciaba su vida sexual antes de los 18 años, y que los hombres frecuentemente tenían múltiples parejas antes de alcanzar la mayoría de edad.
Asimismo, datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas muestran que existen aproximadamente 14,000 niñas madres menores de 15 años en Panamá, y que en la mayoría de los casos los padres de estos bebés eran hombres adultos, con diferencias de edad superiores a cinco años. Según Delgado, esto evidencia no solo problemáticas sociales profundas, sino también posibles delitos sexuales que requieren atención inmediata.
La educación sexual como herramienta de prevención
Delgado subrayó que hablar de sexualidad desde la infancia es fundamental. “Hacer preguntas simples a los niños y preadolescentes, como si les gustaría tener hijos algún día, no impone nada, sino que los invita a reflexionar sobre sus decisiones y proyectarse hacia el futuro”, señaló.
Los estudios también muestran que los jóvenes suelen obtener información sobre sexualidad de sus pares o redes sociales, lo que genera desinformación y perpetúa mitos sobre infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos en la adolescencia. Por ello, Delgado insistió en la necesidad de brindar información científica, basada en evidencia, y generar espacios seguros donde los adolescentes puedan resolver sus dudas.
Niños y adolescentes en riesgo: la urgencia de entornos protectores
En Panamá, los niños, niñas y adolescentes enfrentan un alto riesgo de ser víctimas de delitos sexuales. Delgado explicó que la educación sexual en escuelas, iglesias y comunidades no solo brinda información, sino que también permite crear entornos protectores donde los menores puedan identificar conductas de riesgo y saber a quién acudir en caso de necesidad.
“Los talleres enseñan a identificar personas de confianza, establecer una ruta de acción y buscar ayuda de forma segura y eficaz”, dijo Delgado. “Lo ideal es prevenir los delitos, pero si ocurren, los menores deben saber cómo protegerse y recibir acompañamiento adecuado”.