La empresaria panameña Anabella Nahem se ha consolidado como una de las figuras más reconocidas del ámbito editorial, social y de la moda en Panamá, gracias a una trayectoria construida sobre la visión empresarial, la perseverancia y la capacidad de reinventarse ante los desafíos.
La historia de éxito de Anabella Nahem comenzó tras años dedicados a su familia. Motivada por el deseo de desarrollarse profesionalmente, decidió emprender en el mundo de las comunicaciones y los medios.
Es así como en 1993 ingresó en Radio Mil, calificándolo como todo un reto porque nunca tuvo título académico alguno y sólo se valió de sus ideas de negocios. Adicionado a ello, Radio Mil había pertenecido a un partido político y estaba totalmente en quiebra.
"Yo no sabía nada de radio pero mi hermana sí sabía mucho de marketing y estas cosas y ella, sabes, como que me ayudó a salir a trabajar", recordó.
Muchas 'cuñas', pocas canciones
Nahem recuerda con jocosidad como empezó a salir con sus vendedores a la calle y fue así como comenzó a ganar clientes y credibilidad.
"A mí no me importaba pagarle a mi ingeniero lo que fuera, con tal de que la emisora nunca se fuera del aire... También yo agarraba a mis empleados y me iba con ellos. A mí no me da pena nada en esta vida. Yo me iba a vender pautas a vía Argentina, vía España, a donde fuera. Pero llegó un momento en que Radio Mil tenía mucha cuña, poca música", destacó.
La empresaria reconoció lo duro que puede ser competir en espacios tradicionalmente dominado por hombres.
"A mí me fue superbién. Porque, primero, era la única mujer de la radio. Y competir con la gente de la radio, hombres, era un problema", expresó.
Dolores fantasmas
Nahem reconoce las dificultades que ha enfrentado tras luchar con el cáncer y perder una de sus manos y parte del antebrazo.
"La gente no sabe que Anabella llora, la gente no sabe que Anabella toma pastillas para la depresión, la gente no sabe que Anabella no es 100% feliz, que Anabella tiene sus líos... entonces Anabella no es la misma de antes, Anabella se tiene que reencontrar de vuelta, yo sigo trabajando, tengo mi revista y todo lo que tú quieras, pero Anabella no es la misma", enfatizó.
La empresaria destaca como un tumor fibromixoide maligno, le cambió la vida.
"A veces mis hijos se pelean conmigo, yo le digo, oye, tú sabes lo que es no tener una mano, ya eso pasó, le digo no, eso no pasó porque tú sabes que cuando a ti te cortan un miembro te dan dolores fantasmas, que son dolores que tú sientes, que tú tienes en los dedos, la mano y todo, y es mentira, eso me pasa todos los días, todo el día, entonces eso me desespera", agregó.
Si la palabra resiliencia tuviera una representación gráfica, sin duda sería Nahem. Solo una semana después de afrontar la amputación de su mano y parte del antebrazo, ella decidió conducir su auto y así mismo tomar las riendas de sus emociones, en medio de la compleja situación.