La región de América Latina y el Caribe recaudó en 2022, en promedio, el 21,5% de su Producto Interno Bruto (PIB) en impuestos, un porcentaje muy por debajo del 34% registrado en los países de la OCDE, que agrupa a algunas de las economías más desarrolladas del mundo, según el reciente informe de la OCDE, CEPAL, CIAT y el BID. La posición de Panamá en el ranking genera grandes retos.
De acuerdo con el reporte, entre 2021 y 2022, la recaudación tributaria como proporción del PIB aumentó en más del 75% de los países de América Latina y el Caribe.
Los impuestos son el principal recurso de los gobiernos para financiar áreas críticas como la educación, la salud, la infraestructura y los programas sociales. La limitada capacidad fiscal implica, en muchos casos, una menor inversión en estos sectores clave.
Además, la comparación con los países de la OCDE pone en evidencia una brecha importante que podría estar relacionada con varios factores. Entre ellos, destacan la informalidad laboral, la evasión fiscal y la falta de reformas tributarias eficaces. Muchos países de la región dependen en gran medida de impuestos indirectos, como el IVA, que suelen ser regresivos y afectar más a los sectores de menores ingresos.