El economista Ernesto Bazán puso en duda el discurso optimista sobre la economía de Panamá y advirtió que medir la recuperación únicamente por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) puede resultar engañoso.
Desaceleración económica tras el auge
El economista recordó que el país vivió un ciclo de auge entre 2006 y 2014, pero desde 2015 la economía entró en una fase de desaceleración que se profundizó con la pandemia y otros factores que afectaron la confianza internacional, como la inclusión en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional y el impacto reputacional de los Panama Papers.
El empleo como termómetro real
Para Bazán, el indicador clave no es el PIB, sino el empleo. Señaló que la tasa de desempleo ha mostrado una tendencia al alza en los últimos años y que estimaciones recientes la ubican por encima del 10%.
A esto se suma que cerca del 50% de la economía es informal, lo que implica que una parte importante de la población depende de ingresos diarios y es altamente vulnerable a cualquier desaceleración.
Bazán concluyó que, mientras el mercado laboral no muestre señales claras de fortalecimiento, el optimismo económico debe manejarse con cautela.




