El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta una nueva escalada de tensión dentro del organismo rector del fútbol mundial, luego de que tres de las seis confederaciones continentales cuestionaran públicamente su liderazgo y advirtieran que el poder dentro de la institución no puede concentrarse en una sola persona.
UEFA, Concacaf y AFC cuestionan el liderazgo de Infantino
Las tres confederaciones fueron contundentes al referirse al papel que debe desempeñar quien dirige la FIFA.
También advirtieron sobre las consecuencias de una eventual pérdida de confianza dentro de la institución.
El pronunciamiento representa un nuevo desafío para Infantino, quien busca mantenerse al frente de la FIFA y, hasta el momento, es el único candidato declarado para las próximas elecciones presidenciales.
Las confederaciones están divididas
La carta no cuenta con el respaldo de las seis confederaciones continentales. No firmaron la misiva la Confederación Africana de Fútbol (CAF), la Conmebol ni la Confederación de Fútbol de Oceanía (OFC).
La CAF, que agrupa a 54 federaciones nacionales, y la Conmebol, integrada por 10 asociaciones, figuran entre los principales respaldos que conserva Infantino dentro de la estructura internacional del fútbol.
Precisamente, la FIFA destacó el apoyo de ambas confederaciones en un comunicado publicado el sábado, en el que salió en defensa de su presidente.
El organismo denunció entonces lo que calificó como un “esfuerzo concertado y continuo” para debilitar a la institución y a su máximo dirigente.
Infantino busca la reelección en la FIFA
Infantino ocupa la presidencia de la FIFA desde 2016 y, por ahora, es el único candidato declarado para las elecciones previstas para marzo.
Para conseguir un nuevo mandato de cuatro años, el dirigente italo-suizo necesita obtener la mayoría de los 211 votos de las asociaciones miembro de la FIFA.
La división entre las confederaciones continentales podría convertirse, por tanto, en uno de los principales factores de cara al proceso electoral.
Nuevos señalamientos sobre la etapa de Infantino en la UEFA
La crisis se intensificó después de que el diario británico The Telegraph publicara un informe sobre la etapa de Infantino como secretario general de la UEFA, cargo que ocupó entre 2009 y 2016.
Según el medio británico, Infantino habría utilizado su influencia para favorecer el ascenso de una empleada con quien habría mantenido una relación íntima.
El diario también señaló que la trabajadora recibió una indemnización de seis cifras al abandonar la organización, además del pago de gastos de escolaridad por aproximadamente 50.000 euros en un programa de MBA.
Consultada por la AFP, la UEFA confirmó que se realizó un pago y que este estuvo acompañado por la liquidación de gastos correspondientes a un programa de MBA en una escuela de negocios local.
La crisis comenzó con el proyecto de inversión privada
La actual disputa dentro de la FIFA comenzó a finales de julio, cuando salió a la luz un controvertido proyecto impulsado por Infantino para abrir la organización a inversores privados.
La propuesta finalmente fue retirada, pero generó fuertes cuestionamientos entre dirigentes y asociaciones miembro, debido a la manera en que se habría desarrollado el proceso de toma de decisiones.
Ante la presión, Infantino organizó el miércoles una reunión de crisis en Marruecos, que terminó con una declaración de “pleno apoyo” de la dirección al presidente de la FIFA.
La institución también ofreció disculpas por los errores relacionados con el proyecto.
UEFA mantiene la amenaza de boicot al Mundial
La tensión aumentó un día después de la reunión en Marruecos, cuando la UEFA mantuvo sobre la mesa su amenaza de boicotear las Copas del Mundo.
Para el organismo europeo, retirar el proyecto de inversión privada y ofrecer disculpas no resulta suficiente para resolver la crisis.
En su carta conjunta, UEFA, Concacaf y AFC cuestionaron precisamente la explicación ofrecida por la FIFA y consideraron que el problema va mucho más allá de una falla de comunicación.
Las confederaciones también denunciaron una “ruptura fundamental de la confianza” hacia las instituciones que la FIFA debe representar.
La disputa deja a Infantino ante uno de los momentos más complejos desde que asumió la presidencia de la FIFA, con las confederaciones continentales divididas y las elecciones de marzo cada vez más cerca.









