Más de 200 productores de la cuenca del río Chiriquí Viejo participaron este martes en el taller de clausura de la estrategia denominada Escuelas de Campo. Esta actividad fue realizada en el vivero del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) en El Porvenir, distrito de Bugaba.
La actividad forma parte del proyecto “Manejo sostenible de la tierra y restauración de paisajes productivos en cuencas hidrográficas”, liderado por el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), a través de la Dirección de Seguridad Hídrica, con apoyo técnico de la FAO, CATHALAC y Fundación Natura, en coordinación con el MIDA y el IDIAP.
La iniciativa ha brindado acompañamiento técnico, capacitación y seguimiento en campo a asociaciones comunitarias que ahora aplican prácticas sostenibles como la ganadería regenerativa, los sistemas agroforestales y silvopastoriles con café.
Agro sostenible en Panamá
Durante la jornada, los productores compartieron sus aprendizajes y avances alcanzados a través de la metodología de Escuelas de Campo, la cual promueve la participación activa y el aprendizaje colectivo. Uno de los principales logros señalados fue la integración de los propios productores al proceso, muchos de los cuales admitieron que adoptar nuevas prácticas fue un reto al inicio.
Organizaciones como Agua Viva, APROFIRC, Familias Unidas, Mujeres Rurales de Gómez, Mujeres Emprendedoras de Nuevo México, APROSAMB y GORACE forman parte del proyecto y aportan directamente a las Metas Nacionales de Neutralidad de la Degradación de la Tierra (NDT), al mejorar la salud del suelo, conservar los recursos hídricos y fortalecer la resiliencia rural. El alcalde de Bugaba, Rafael Quintero, y el director regional de MiAmbiente, Ernesto Ponce, resaltaron la importancia de seguir articulando esfuerzos para conservar las cuencas hidrográficas y asegurar la continuidad de estas iniciativas.
Según el subdirector regional del MIDA, Jeyson Ortega, los productores atendidos pertenecen a comunidades como Santa Marta, Gómez, Bajo Chiriquí, Dominical, Paso Ancho, Volcán, Caizán y Cerro Punta, principalmente dedicados a la ganadería sostenible. Las Escuelas de Campo se consolidan como una herramienta efectiva para transformar prácticas productivas tradicionales, impulsar el desarrollo rural y garantizar la sostenibilidad ambiental a largo plazo.






