Rubén Castillo Gill, expresidente del Consejo de la Empresa Privada (CoNEP), hizo un llamado a la unidad nacional para establecer un plan estratégico que impulse el desarrollo económico sostenible en Panamá. En sus declaraciones, Castillo señaló que "no puede ser que haya un plan de destruir la actividad económica" y se negó a creer que existan panameños con esa intención.
Castillo atribuyó la situación actual a años de “anarquía sostenida”, señalando que las huelgas que se presentaban estaban al margen del Código de Trabajo, y alertó sobre las graves consecuencias, como la salida de la empresa Chiquita, que implicó la pérdida de cinco mil empleos.
Educación: un llamado a la tolerancia y al respeto a la libertad de pensamiento
Sobre el ámbito educativo, Castillo recordó un discurso del Dr. Eusebio A. Morales en la inauguración del Instituto Nacional, en el que se planteaba que la educación debe brindar a los estudiantes un “baño de tolerancia” para dominar la ciencia y la técnica. En su opinión, esta función se ha desvirtuado, ya que se ha utilizado el aula como una herramienta para promover visiones políticas e ideológicas, algo que consideró legítimo pero inapropiado en el espacio formativo.
Finalmente, expresó preocupación por la confrontación entre docentes y el gobierno, así como por la paralización del sistema educativo, factores que podrían afectar la competitividad internacional del país y agravar la desigualdad social, recordando que la educación es la herramienta fundamental para combatirla.
Situación del IDAAN: la urgencia de un enfoque racional
Castillo también se refirió a la crisis administrativa que enfrenta el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), cuestionando cómo se permitió que la entidad se debilitara al punto de que muchas áreas del país no reciben agua potable de manera constante.
Destacó la importancia de discutir temas como el proyecto del río Indio, que tiene un doble propósito: proveer agua a la población y mantener actualizado el Canal de Panamá. Insistió en que estos debates deben realizarse con sensatez y racionalidad, sin tintes ideológicos, para asegurar soluciones efectivas y sostenibles.