Glosas de Flor Mizrachi - 

Es una olla de presión | Flor Mizrachi

Se encubren entre ellos mientras nuestra selectividad, cómodo silencio y dardos mal enfilados les dan pie para seguir abusando

Hola. Estas son las glosas de hoy.

ANÁLISIS. Este país es surreal. No solo por lo que pasa, sino por lo que no pasa y por lo que nos pasa por delante mientras nos desenfocamos de lo realmente importante.

Hubo una cena en La Fragata. Comprobado. Fotos, posts, videos… todo lo que nos restriega en la cara la desigualdad y el irrespeto a las leyes. El jefe de la región metropolitana de Salud, quien debería velar por el cumplimiento de los decretos porque le toca lidiar con los enfermos, sale a tapar la trastada diciendo que ahí no hubo nadie. Nadie, pero botan a la funcionaria de Aduanas que por cierto sigue rofeando en vez de pedir perdón. Nadie, pero el funcionario de Presidencia admite que estaba ahí (con mil 500 dólares en cash en el saco). Nadie, pero el ministro sale a decir que sancionarán. Nadie, pero el presidente (muy a su estilo de regañar y no ejecutar), anuncia que botará al que no se vaya y que el que no entienda que esto es una guerra, no lo necesitan. Pero todo queda en investigaciones que no culminan.

Además, ¿qué sanción? ¿Dos días sin salario? Es una burla por donde se mire. Y salvo muy pocos, los PRD y los funcionarios (desde el juez de paz hasta Judy Meana y los policías) encubren la maleantería con su silencio. Por el contrario se empoderan. Alex Lee haciendo una fiesta, Patacón incitando la violencia y Bolota diciendo que los de la protesta son irresponsables y les debe caer todo el peso de la ley. Bolota, que ha sido grabado irrespetando a la policía y no le ha pasado nada.

Que les debe caer el peso de la ley y que corrupción no se combate con delincuencia, totalmente de acuerdo. Pero hasta ahí. Esa es una de las aristas del problema, no la única. Esa es la que nos quieren hacer ver, y, maleables como somos, caemos.

Y entonces viene el selectivo Colegio de Periodistas y pide que el periodismo se regule. Un gremio lleno de emplanillados en el gobierno (lo cual de por sí es un despropósito y es inadmisible), pidiendo que el gobierno nos dé licencias. O sea, que les abramos la puerta para que nos censuren si los incomodamos. ¿Quieren debatir sobre qué es periodismo y qué pasa cuando se cruza la línea al activismo? Válido. Pero que porque no les gusta uno nos censuren a todos y coarten la libertad de expresión, no. Además, eso ya fue ley en dictadura y la Corte lo declaró inconstitucional.

Mientras nos ocupamos en una fiesta con reacciones mal enfocadas, pasan cosas realmente importantes que no vemos.

Nos dan números de Covid que no cuadran, cuando nos dan información, porque ahora hacen conferencias cuando quieren; llegan finalmente al número de pruebas prometido pero aplican pruebas con 60% de efectividad; no suben las compras, lo que se ha vuelto una falta de transparencia institucionalizada; autorizan el uso de un medicamento pero no lo ponen como obligatorio porque si cae una demanda, que le caiga a cada doctor; a un mes del anuncio todavía no abren el Figali ni nos dicen cuánto nos costará esa gracia que nos iban a donar y no aceptaron… y le pagan a los doctores parte de sus salarios, parte, ni siquiera todo, después de semanas de protestas y asoleos en redes sociales, pero se tiran flores diciendo que fue honrando su compromiso. Como si fuera un favor o un logro. Es tan escandaloso como surreal. Como también lo es que no tengamos ni idea dónde están los miles de millones que han pedido prestados ni el supuesto plan de recuperación económica.

Fuera del virus tenemos FCC, donde estamos por perder 400 millones de dólares porque en vez de llamar abogados e ingenieros que nos ayuden a resolver eso, el gobierno sigue negociando con una empresa corrupta que se siente cómoda exigiendo y condicionándonos, en vez de demandarla por no confesar aquí lo que sí ha confesado afuera. La justicia no funciona, no avanza, nos tiene en portadas de medios internacionales. Pero no, la fiesta es más importante.

Como no tenemos norte, también olvidamos la educación, donde hay miles de niños de escuelas privadas migrando a las públicas porque los papás no pueden con el gasto, y donde ni siquiera sabemos qué fue, cuánto costó ni a quién se le pagó por el programa Ester, que con tanta algarabía anunciaron.

Y mientras nos concentramos en bobadas siguen los abusos policiales, golpizas a ciudadanos desarmados e incluso contra niños, hombres con bebés recién nacidos en brazos y niños especiales cuyo pecado es salir con una acompañante mujer en día de hombres, mientras a los funcionarios hasta los escoltan. Están fuera de control. Cada día vemos un nuevo video injustificable de autoritarismo y represión contra los más vulnerables porque ahí sí son machitos, y eso es lo que vemos, porque quién sabe cuántos abusos más hay que no se graban. Están sembrando una rabia peligrosa... Mientras, suben los homicidios, que es a lo que sí se deberían dedicar. Y el plan de seguridad que prometieron, bien gracias y usted. Homicidios en los que se menciona a diputados. O sea, es gravísimo todo lo que pasa frente a nuestras narices y no vemos. ¿Para esto vamos a aumentar el presupuesto del ministerio de Seguridad? Esa es otra. La deuda aumentando cual espuma, la planilla abultándose y el presupuesto por el cielo, y no para salud. Para Seguridad y la Asamblea. Abusivos en extremo ambos.

Y en esa línea de los abusos, siguen violándonos los derechos, y la Corte, que es la que debería poner orden, sigue muda, encubriendo con su incapacidad la violación de nuestras garantías fundamentales. Pero no, hablamos de una fiesta.

Con el ruido también olvidamos que mañana se cumplen dos meses desde que el presidente anunció la rebaja de salarios que debió ocurrir hace seis meses… mandaron un proyecto inconstitucional tirándole la bola a los diputados, y estos no la pasan porque ahora sí les importa la Constitución. Y mientras todos ellos siguen cobrando, algunos hasta dos salarios, han decidido que familias completas se las arreglen para vivir con 100 dólares al mes. 100 dólares que a muchos, por no ser allegados o copartidarios, no reciben. Esto se denuncia todos los días y nada pasa. Mientras tanto queman la comida que decomisan. Una canallada.

Con este ruido de La Fragata y los influencers también olvidamos que el viernes se acabó la consulta ciudadana para el refrendo del hospital modular, que el contralor jamás debió abrir. A ver qué decide en base a lo que le dijeron, ya que criterio propio, parece que no hay.

Lo mismo que con la Asamblea. Designaron a un tipo cuestionadísimo para defensor del Pueblo, sin siquiera evaluar la hoja de vida en la Comisión de Gobierno.

Y es que así es todo. Unos encubren a los otros mientras nuestro cobarde y cómodo silencio, nuestra selectividad y nuestros dardos mal enfilados les dan cancha para seguir abusando en temas vitales. Es una olla de presión que va apenas por el primer año, y que ojalá no nos explote en la cara.

FUENTE: Redacción Eco Tv