Panamá 25 de marzo del 2021.
FUENTE: Redacción Eco
Panamá 25 de marzo del 2021.
Después de la Biblia, uno de los trabajos más leídos en pandemia ha sido “La Peste” de Albert Camus. El autor es uno de los pocos elegantes críticos del cristianismo y del existencialismo - amado por muchos, criticado por tantos más, Camus planteó en su memorable tratado un escenario dantesco post segunda guerra mundial que exploraba al ser humano en sus terribles manifestaciones y momentos.
Recientemente, Rafael Narbona, filosofo y escritor español publicó su versión de la interpretación que La Peste de Camus tiene en la cotidianidad de todos y pareciera que hubiera pasado un tiempo por acá en nuestro Panamá. Narbona concluye que las peores epidemias no son biológicas sino mas bien de indole moral y ciertamente aqui lo hemos validado: desde temas delicados en el manejo de ventiladores al inicio de la pandemia hasta la revelación de los más oscuros momentos en la historia de los albergues de niños en Panamá, todos los valores han sido puestos a prueba y no es que hayamos pasado muy bien que digamos los examenes.
En el Panamá de 800 mil personas empujadas a la informalidad con 20% de desempleo y sin claridad en lo que viene en junio cuando terminen moratorias bancarias nos hemos enfrentado con olas de insolidaridad, inmadurez, insensatez, egoísmo y hasta irracionalidad….sí, irracionalidad.
Mientras La Peste de Camus prendía las alarmas del tiempo post segunda guerra mundial, la covid19 ha enterrado en el dolor a un generación entera que tendrá que vivir con que, en el peor d los momentos, preferimos crear corregimientos a salvar empresas…preferimos mirar al otro lado cuando se hacían fiestas para unos pocos mientras la gran mayoría sufría el peor confinamiento en reciente memoria.
Un 16 de abril en la obra de Camus todo se cierra. La propagación imparable de la enfermedad empujará a las autoridades a imponer un severo aislamiento. Nuestra frenética vida sin controles y con excesos en medio de miles de millones de dólares en subsidios no tenia fin. En marzo de 2020 todo nos debió haber cambiado, pero cambiaremos? Será que realmente tendremos un ambiente que apele al sentido de comunidad verdadera?
La pandemia ha revelado que nos cuesta vivir como buenos ciudadanos con algun grado de conciencia sobre el prójimo. En cada esquina nos hemos encontrados con miles de individuos que solo piensan en la acumulación de bienes. Parece que en Panamá La prosperidad material siempre será una meta más razonable que la búsqueda de la excelencia moral. Es por ello que hoy mas que nunca debemos aceptar métricas diferentes porque el crecimiento de producto interno bruto no es garantía de balance social, ni mucho menos de desarrollo. Midamos diferente para sentir diferente y quizás asi llegar al Panamá que anhelamos.
FUENTE: Redacción Eco