La victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales de Argentina marca la configuración de un nuevo panorama político latinoamericano, un movimiento en donde destacan posturas de derecho o de izquierda, pero también hay quienes prefieren mantenerse neutros, tal es el caso de naciones como Panamá o El Salvador.
Otro país de la región que optó democráticamente por cambiar el signo político de su gobierno nacional en 2023 es Guatemala. En este caso, el cambio supuso la salida de una administración más alineada con la derecha y la entrada de un gobierno más progresista o de izquierdas. En contraste, a pesar de haber llevado a cabo elecciones en el mismo año, Cuba, Ecuador y Paraguay se mantuvieron en el mismo espectro ideológico.
A pesar del drástico cambio de rumbo en Argentina, la mayor parte de América Latina cuenta con gobiernos que se definen como de izquierda. También se evidencia una clara polarización en el espectro político, a excepción de aquellos gobernantes que se presentan como de centro o que evitan asociarse —al menos de manera abierta o clara— con la derecha o la izquierda, como es el caso de El Salvador, Panamá y República Dominicana. Además de estos tres países, México, Venezuela y Uruguay también celebrarán elecciones para designar a sus jefes de Estado en 2024.