El exfiscal electoral Boris Barrios señaló que la salida del magistrado Juncá abre un nuevo ciclo de renovación dentro del Tribunal Electoral de Panamá, donde según afirmó existen acuerdos internos que influyen en la distribución de cargos y equipos de trabajo.
¿Fortalece o debilita la institucionalidad?
El exfiscal cuestionó si estas prácticas fortalecen o debilitan la democracia, asegurando que se han “institucionalizado” con el tiempo como parte del funcionamiento interno del organismo electoral. También advirtió que la llegada de nuevos magistrados podría redefinir estas dinámicas de poder dentro del tribunal.
Tres visiones dentro del tribunal
Barrios describió al Tribunal Electoral como una estructura con “tres líneas” de influencia política, vinculadas a distintos sectores tradicionales y perfiles institucionales, lo que según dijo impacta en la toma de decisiones.
Decisiones divididas y votos disidentes
El exfuncionario recordó que cambios en el modelo de decisión interna permitieron la aparición de votos disidentes, lo que ha transformado la forma en que se adoptan acuerdos. Esto, afirmó, abre la posibilidad de decisiones divididas en temas de alto impacto político y electoral.
Caso Martinelli y tensiones constitucionales
Barrios también se refirió al caso del expresidente Ricardo Martinelli, señalando que decisiones previas del tribunal fueron cuestionadas por la Corte Suprema de Justicia por posibles conflictos de competencia. Advirtió que escenarios similares podrían repetirse dependiendo de la composición del pleno y sus líneas internas de decisión.
Debate sobre el Parlamento Centroamericano
En otro punto, cuestionó el mecanismo de elección de representantes al Parlamento Centroamericano, señalando inconsistencias en su aplicación y diferencias entre lo establecido en el tratado y la práctica en Panamá.
Barrios concluyó que los actuales cambios en el Tribunal Electoral podrían abrir una nueva etapa de tensiones internas, redefinición de poder y decisiones divididas dentro de la institución.