La exprocuradora general de la Nación, Ana Matilde Gómez, lanzó una advertencia directa y sin maquillaje: la corrupción es el punto de quiebre que pone en riesgo la democracia panameña. Recordó que Panamá ya vivió una dictadura que persiguió, asesinó y secuestró opositores y civiles, y alertó que ningún país está blindado si deja de cuidar sus instituciones.
La exfuncionaria fue clara: Panamá no ha mostrado vocación por la izquierda radical, pero eso podría cambiar si persiste la corrupción, el clientelismo y el uso del poder para beneficiar a amigos, empresas cuestionadas u obras innecesarias. “Cuando eso se acaba, la gente entiende que las salidas extremas no son una opción. Donde hay izquierda radical, hay pobreza”, sostuvo, aunque reconoció que el reto real es distribuir mejor la riqueza sin robarse los recursos públicos.
La Asamblea: expectativas altas, resultados bajos
Sobre el actual periodo legislativo, Gómez señaló que siempre se puede estar peor, pero que la gran frustración viene de las expectativas. Destacó que hay una bancada que se ha unido por principios y no por intereses partidistas, lo que generó esperanza ciudadana. Sin embargo, advirtió que las roscas internas y la partidocracia siguen imponiéndose sobre el interés colectivo.
Cuestionó que temas básicos como el descuento directo a diputados ausentes, algo normal en cualquier empresa del país, sigan sin concretarse pese a promesas que se repiten desde hace más de una década. “La Asamblea vive en un mundo paralelo”, sentenció.
Carrera legislativa y “botellas”
Gómez fue contundente al rechazar propuestas de carrera legislativa basadas en antigüedad y no en méritos. Aseguró que cualquier ley que no contemple concursos y pruebas de oposición es inconstitucional y solo perpetúa el clientelismo.
Sobre las llamadas “botellas”, recordó que la ley ya contempla sanciones para quienes cobran sin trabajar. “No puedo creer que todos estén blindados por la carrera legislativa”, dijo, y subrayó que existen mecanismos administrativos para eliminar cargos duplicados o que no responden al perfil legislativo.
El Ejecutivo y las empresas corruptas
Finalmente, cuestionó al Ejecutivo por seguir contratando empresas señaladas por corrupción. A su juicio, no hace falta una nueva ley, basta una directriz presidencial clara que prohíba esas contrataciones. “Si el presidente tiene la autoridad que dice tener, ¿por qué siguen ganando contratos millonarios estas empresas?”, preguntó.
Para Ana Matilde Gómez, el mensaje es simple y urgente: sin combate real a la corrupción, la democracia se debilita y el riesgo autoritario deja de ser un escenario lejano.


