El ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, calificó el documento de la estrategia de vigilancia genómica regional para la preparación y respuesta a epidemias y pandemias como interesante e importante. Durante su intervención, el jefe de la delegación de Panamá destacó sobre la utilidad e importancia de la Vigilancia Genómica, las cuáles han quedado manifiestas durante los últimos 33 meses y añadió que “desde el año 2007, Panamá comenzó con la vigilancia genómica de la resistencia al VIH y otros virus usando la metodología SANGER”.
En el año 2021, Panamá fue seleccionado por la OPS como uno de los 8 Laboratorios de Referencia para la Vigilancia Genómica de SARS-CoV-2 en la Región de las Américas, bajo la iniciativa COVIGEN.
“Esto nos permitió ayudar a nuestros hermanos de América Central, el Caribe y América del Sur en la secuenciación de los Coronavirus circulantes en sus países”, dijo.
Agradeció el apoyo de SE-COMISCA, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quiénes dotaron de equipos, reactivos y capacitación en secuenciación y análisis bioinformático a varios países.
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Explicó ante los miembros participantes de esta 30ª sesión de la Conferencia Sanitaria Panamericana que con el apoyo de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), se ha descentralizado la Vigilancia Genómica en el país.
“Actualmente, fuera de la ciudad capital, tenemos 3 centros de vigilancia genómica: en Darién (frontera con Colombia), Chiriquí (frontera con Costa Rica) y en el centro del país (Divisa)” y concluyó diciendo que “definitivamente, que, en base a las acciones realizadas como país, Panamá apoya la Estrategia de Vigilancia Genómica Regional para la preparación y respuesta a epidemias y pandemias basado en el Documento CSP30/12 que se ha presentado, durante esta sesión.