La Universidad de Panamá, a través del Consejo Académico, emitió un “llamado por la paz mundial y al desarme nuclear”, en el que advierte sobre los riesgos crecientes de los conflictos armados y la proliferación de armas de destrucción masiva, al tiempo que reivindica el multilateralismo como vía para garantizar la estabilidad global.
La casa de estudios hizo un llamado directo a la comunidad internacional para fortalecer los mecanismos de diálogo, mediación y diplomacia preventiva, advirtiendo que el debilitamiento del sistema multilateral abre paso a la arbitrariedad y la confrontación entre Estados.
Más allá del posicionamiento institucional, la UP también desempeña un papel activo en la seguridad internacional. Desde su campus central opera la estación de radionucleidos RN50, una instalación científica clave dentro del sistema global de vigilancia del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT). Esta estación forma parte del International Monitoring System (IMS), una red de más de 300 instalaciones distribuidas en todo el mundo que monitorean posibles ensayos nucleares mediante la detección de partículas y gases radiactivos en la atmósfera.
No proliferación nuclear
Panamá, que firmó el tratado en 1996 y lo ratificó en 1999, asumió el compromiso de contribuir a este sistema de verificación internacional. En el país, la estación opera de forma continua bajo la responsabilidad del Departamento de Física de la universidad.
La existencia de esta estación en territorio panameño posiciona al país como un actor estratégico en Centroamérica y el Caribe en materia de no proliferación nuclear, una responsabilidad que cobra mayor relevancia en un contexto internacional de creciente incertidumbre.
Además de su función en seguridad global, la estación RN50 representa una plataforma para el desarrollo científico, abriendo oportunidades de investigación en áreas como física, radiación ambiental y monitoreo atmosférico.
En el comunicado, la Universidad de Panamá fue enfática en señalar que las armas nucleares constituyen una “amenaza existencial para la humanidad”, y reiteró su respaldo a iniciativas orientadas a su eliminación total.
Asimismo, reafirmó los principios del Tratado de Tlatelolco, que establece a América Latina y el Caribe como una zona libre de armas nucleares, y destacó la tradición panameña de promover la paz, recordando la neutralidad permanente del Canal de Panamá como aporte a la estabilidad global.
El Consejo Académico también reiteró el compromiso de la institución con la formación de liderazgos éticos, la diplomacia científica y la promoción de una cultura de paz desde la academia.





