El sabotaje contra buses del sistema MiBus ha generado preocupación en las autoridades de transporte y seguridad del país. Los hechos, que también impactan la operación del transporte y la seguridad de los usuarios, han activado investigaciones conjuntas entre la Policía, el Ministerio Público y otras entidades vinculadas al transporte público.
El modus operandi consiste en intervenir los buses mientras se encuentran detenidos, principalmente en horas de la madrugada. Los responsables levantan la tapa del motor y cortan mangueras y correas, provocando que la unidad se detenga metros más adelante y obligando a los pasajeros a descender.
Fábrega explicó que el chofer no puede detectar estas acciones debido a los puntos ciegos en la parte trasera del bus. “Es un acto sumamente peligroso”, advirtió, al señalar que este tipo de daño mecánico puede generar situaciones de alto riesgo para los usuarios.
Impacto en la seguridad de pasajeros y operadores
Además del sabotaje, MiBus enfrenta episodios recurrentes de vandalismo, como el lanzamiento de piedras contra las unidades, situaciones que han causado daños materiales, interrupciones del servicio y, en algunos casos, pasajeros heridos. Sin embargo, la gerencia distingue estos hechos de los recientes sabotajes, al considerar que existe una intención clara de provocar fallas para captar pasajeros de manera ilegal, aprovechando la baja frecuencia del transporte en horarios nocturnos.
De acuerdo con el gerente general, el beneficio económico de estas acciones es mínimo, ya que apenas se trasladan entre siete y ocho pasajeros. “No es un tema de dinero, es ganas de molestar”, afirmó, al recalcar que se trata de actos que buscan generar caos y poner en riesgo la seguridad pública.
Investigaciones y medidas de respuesta
Tras hacerse pública la denuncia, MiBus recibió apoyo de la Policía Nacional, la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), el Ministerio Público y otras instancias de seguridad del Estado. Las autoridades realizan análisis de recorridos, revisión de cámaras de vigilancia y seguimiento a vehículos presuntamente vinculados a los hechos.
Fábrega indicó que no existen indicios de complicidad por parte de operadores del sistema, aunque no se descarta que los responsables tengan conocimiento previo del funcionamiento de los buses. “Vamos a ser muy duros con esto”, señaló, al confirmar que se actuará legalmente contra los responsables y propietarios de los vehículos involucrados.
La empresa reiteró que la denuncia temprana busca frenar estos actos antes de que se repitan o escalen, priorizando la protección de los pasajeros y la continuidad del servicio en condiciones seguras.
Operación del sistema y recursos en medio de la crisis
En paralelo a los incidentes de sabotaje, MiBus enfrenta retos operativos y financieros para sostener y ampliar el servicio de transporte público. Para el año 2026, la empresa cuenta con un presupuesto asignado de 110 millones de dólares, monto que, según su gerencia, no cubre todas las necesidades del sistema.
Carlos Fábrega explicó que el funcionamiento integral requiere al menos 160 millones de dólares, de los cuales cerca de 60 millones se destinan únicamente a planilla. Actualmente, MiBus cuenta con aproximadamente 4,200 colaboradores, incluyendo más de 3,000 operadores, cifra que aumentará con la incorporación de nuevas unidades.
A esto se suman los costos de mantenimiento y operación, como 25 millones de dólares en repuestos, 30 millones en combustible y alrededor de 15 millones en servicios de comunicación, data y cámaras. “El sistema necesita respaldo permanente, especialmente en seguridad”, subrayó Fábrega, al destacar el rol del centro de control que monitorea las unidades las 24 horas del día.




