La identidad no se certifica. Con esa postura firme, Angelyne De Gracia, vocera de la Red de Jóvenes Afropanameños, cuestionó cualquier intento de exigir acreditaciones en escuelas para portar peinados asociados a su identidad cultural.
Denuncias en varios planteles tras uso de cabello afro
De Gracia señaló que han recibido denuncias de distintos centros educativos. En el Instituto Alfredo Cantón, relató, a un joven le indicaron que no podía usar trenzas porque “era aborigen”. A otro estudiante le dijeron que su cabello “no era lo suficientemente enrulado” para portar ese estilo, pese a que sus padres son afrodescendientes.
También mencionó reportes en el Instituto Fermín Naudeau, el Colegio José Antonio Ramón Cantera y el Colegio Abel Bravo, en Colón. En este último caso, indicó que la situación logró resolverse mediante el diálogo.
¿Vacío legal?
Sobre la regulación vigente, explicó que el Ministerio de Educación mantiene lineamientos generales sobre disciplina, pero que en ninguna parte se establecen normas específicas sobre el cabello.
Recordó además que el decreto vigente reconoce el uso de estilos protectores como parte de la expresión cultural de los estudiantes, lo que a su juicio debe respetarse.
Identidad y memoria histórica
La representante también subrayó el valor histórico del cabello dentro de la identidad afrodescendiente. Recordó que durante el tráfico transatlántico de personas esclavizadas, cortar el cabello era una forma de despojo cultural y humillación.
Impacto en el proceso educativo
Más allá de la norma, advirtió que estas situaciones generan efectos emocionales en los estudiantes. Ansiedad, depresión y afectaciones en el rendimiento académico pueden surgir cuando un joven se siente discriminado por su imagen.
De Gracia consideró que el debate refleja un rezago en el reconocimiento de derechos de la población afrodescendiente en Panamá, señalando que el país acumuló años de atraso en la presentación de informes internacionales sobre la materia.