El país avanza hacia la mezcla de un 10% de bioetanol en la gasolina. Según Cristina Thayer, directora ejecutiva de la Asociación de Azúcares y Alcoholes de Panamá (AZUCALPA), esta iniciativa busca actualizar la ley para regular tanto la importación como la producción local.
Beneficios para consumidores y el ambiente
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El 10% de bioetanol en la gasolina es común en más de 60 países y no requiere ajustes en los vehículos.
Reduce emisiones de gases de efecto invernadero y contribuye a motores más eficientes.
Genera empleo en áreas rurales y ayuda a mantener la gasolina a precios estables.
Producción nacional y autosuficiencia
Actualmente, Panamá no produce etanol: toda la caña se destina a azúcar y sus derivados. Para cubrir la demanda del 10%, se necesitaría duplicar la superficie sembrada, aumentando la producción nacional sin afectar la producción de azúcar.
La autosuficiencia dependerá del crecimiento del consumo y de la integración progresiva de los ingenios al programa. Los primeros meses requerirán importar etanol, hasta que la producción local aumente.
Costos y competitividad
El etanol importado es más barato que el local, pero con el tiempo, la eficiencia de la producción nacional permitirá equilibrar precios y reforzar la industria local. La inversión estimada para adecuar ingenios, plantas y estaciones de combustible es de unos 400 millones de dólares.
Seguridad y regulación
El etanol debe alcanzar un 99,3% de pureza para ser apto como aditivo de combustible. La nueva ley busca ofrecer seguridad jurídica a inversionistas y productores, evitando cambios que puedan afectar la inversión.
Cronograma y expectativas
El programa se espera que inicie hacia el segundo o tercer trimestre de 2027. La mezcla no requerirá ajustes en los vehículos existentes, y el bioetanol podría actuar como “colchón” para controlar los precios ante subidas internacionales del petróleo.