El presidente de la República, José Raúl Mulino, recibió un reconocimiento al mérito y fue nombrado académico honorario por la Academia Panameña de la Lengua (APL) en el marco de la celebración del centenario de este organismo, escenario donde el mandatario destacó que estos años de historia marcan el compromiso de la identidad panameña.
El mandatario hizo un recorrido por la historia, donde resaltó el nombre de figuras relevantes desde el establecimiento de la Academia en Panamá en 1926, tales como Jeptha B. Duncan, Belisario Porras, Octavio Méndez Pereira, Eusebio A. Morales, José Dolores Moscote, Demetrio Fábrega y Narciso Garay, que han alumbrado uno de los componentes fundamentales de la nacionalidad panameña.
En ese camino, dijo Mulino, Panamá ha enriquecido el idioma con una importante producción de escritores, entre estos Ricardo Miró, Amelia Denis de Icaza y Demetrio Korsi, además de Rogelio Sinán, José Franco, Gil Blas Tejeira, Demetrio Herrera Sevillano y Diana Morán, por mencionar algunos que renovaron el lenguaje poético y marcaron un camino de gran influencia en la poesía.
No obstante, al resaltar este suceso como un hito que enaltece a nuestro país, debido a la misión noble de quienes tienen que tratar con el organismo vivo que es la lengua, que crece, que unifica y que se desarrolla con los aportes de nuestra sociedad, también advirtió que hoy, como en todo proceso evolutivo, el lenguaje enfrenta retos, amenazas, donde ciertos progresos tecnológicos parecen empeñados en lanzar sombras sobre nuestra lengua con una invasión de modismos, términos y expresiones que aparecen como mutiladores del diálogo y de la comprensión entre nacionales.
Figuras panameñas de la Academia
El director de la APL, Jorge Ritter, resaltó la determinación de aquellas figuras panameñas que iniciaron esta academia y que han pasado por ella, la primera de este lado del mundo. Dijo que el papel de las academias ha variado, pero su lema: limpia, fija y da esplendor, se mantiene vigente.
Ritter apuntó que no han faltado polémicas entre los académicos y los intelectuales por el ingreso de palabras nuevas y la necesidad de adecuar el idioma a las nuevas formas de expresión, pero siempre preservando el uso educado del idioma entre los hispanohablantes como legado para las futuras generaciones.
Asimismo, Ritter anunció que en 2028 Panamá será sede del XI Congreso Internacional de la Lengua Española y agradeció a las autoridades del Gobierno Nacional el apoyo a este evento.
Al acto también asistió la ministra de Cultura, María Eugenia Herrera; la directora de la Academia Boliviana de la Lengua Española, Rosario Villegas; el director de la Academia Cubana de la Lengua, Jorge Fornet Gil; además de reconocidas figuras académicas y ex autoridades nacionales.
Al mandatario panameño se le entregó un reconocimiento y un pin distintivo por sus méritos intelectuales y fue nombrado académico honorario de la APL.
Academia Panameña de la Lengua
Se estableció el 12 de mayo de 1926, tras la aprobación de la Real Academia Española (RAE), que designó a Samuel Lewis García de Paredes como su primer director. Su fundación se logró gracias a la iniciativa de Ricardo J. Alfaro.
Está integrada por quince académicos numerarios, aunque sus Estatutos —recientemente reformados— permiten el ingreso de más miembros, hasta completar la cantidad de veintisiete.
La corporación resuelve consultas lingüísticas que los usuarios hacen llegar, ofrece seminarios, principalmente a periodistas y docentes de español, así como a grupos que lo soliciten.
Realizan actividades relacionadas con la conservación de nuestra lengua, entre ellas recoger y valorar los panameñismos que, posteriormente, se presentan para su inclusión en el Diccionario de Americanismos.


