El Servicio Nacional Aeronaval (Senan) de Panamá fortalece sus capacidades tecnológicas y operacionales con la incorporación de cuatro Sistemas de Aeronaves Remotamente Tripuladas K1000, donados por el gobierno de los Estados Unidos, los cuales serán asignados al Comando Aéreo de la entidad.
Durante el proceso de capacitación, los participantes recibieron preparación técnica sobre el funcionamiento general de las aeronaves, la configuración del sistema, el empleo de la estación de control y los procedimientos correspondientes a las diferentes fases de operación, desde el despegue y el vuelo hasta el aterrizaje. La formación estuvo orientada al desarrollo de las competencias necesarias para garantizar el uso seguro y efectivo de esta tecnología.
Durante la ceremonia de certificación, el ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, destacó que el acto representa mucho más que la culminación de un curso de seis semanas, ya que marca la preparación de profesionales panameños que asumirán una nueva responsabilidad en la protección del país.
Ábrego explicó que esta tecnología permitirá ampliar la observación de grandes extensiones marítimas, costas, áreas remotas y espacios de difícil acceso, complementando el trabajo de las unidades aéreas, navales y terrestres. Agregó que también será una herramienta importante para enfrentar amenazas como el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, además de apoyar las operaciones de búsqueda y rescate y la protección de infraestructuras y áreas de interés nacional.
No obstante, el titular de Seguridad Pública resaltó que el componente humano constituye el verdadero valor de esta nueva capacidad operacional.
“Pero ninguna tecnología sustituye al ser humano que sabe emplearla. Por eso, el verdadero valor de esta incorporación está en ustedes, los nueve pilotos que hoy reciben su certificación. Su formación convierte una aeronave en una capacidad operacional al servicio de Panamá”, manifestó.
Personal capacitado
Asimismo, exhortó a los graduandos a operar estos sistemas con disciplina, profesionalismo, prudencia y absoluto respeto por la ley. Señaló que Panamá necesita una fuerza pública preparada para responder a los desafíos actuales y anticiparse a los del futuro, apoyada en la tecnología, la capacitación y la cooperación internacional.
“Graduandos, reciban nuestras felicitaciones y el reconocimiento por el esfuerzo realizado. Lleven con orgullo esta nueva especialización y recuerden siempre que detrás de cada misión existe un propósito: proteger a nuestra gente y defender los intereses de la República”, concluyó el ministro Ábrego.
Las aeronaves que integran el Sistema de Aeronaves Remotamente Tripuladas K1000 fueron fabricadas por Kraus Hamdani Aerospace y cuentan con propulsión eléctrica apoyada por tecnología fotovoltaica. Cada unidad tiene una longitud aproximada de tres metros, una envergadura de cinco metros y un peso máximo de 19.3 kilogramos.
Entre sus principales características destaca una autonomía de hasta 24 horas de vuelo continuo en configuración de ala fija, una velocidad de crucero de entre 30 y 40 nudos y la capacidad de alcanzar un techo de hasta 20 mil pies sobre el nivel medio del mar.
Vigilancia en espacios aéreos
La incorporación de esta nueva capacidad aérea permitirá a la Aeronaval ampliar sus labores de observación y vigilancia de los espacios aéreos y marítimos nacionales, particularmente sobre grandes extensiones marítimas, zonas costeras y áreas remotas o de difícil acceso. Asimismo, estas aeronaves servirán como complemento de las aeronaves tripuladas, los medios navales y las unidades terrestres que participan en las diferentes operaciones institucionales.
También contribuirán a reforzar las acciones contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, así como las misiones de patrullaje y vigilancia de costas, búsqueda y rescate, apoyo a unidades desplegadas en tierra y monitoreo de estructuras vitales e infraestructuras de interés nacional.
Su autonomía permitirá mantener una vigilancia prolongada en áreas de interés y obtener información que contribuya a la toma de decisiones operacionales. De esta manera, se podrá optimizar el empleo de los recursos disponibles y reducir la exposición innecesaria del personal en determinadas tareas de observación.
La preparación del talento humano panameño especializado constituye un componente fundamental para el desarrollo de esta nueva capacidad, ante escenarios de seguridad cada vez más dinámicos que demandan la incorporación de tecnología avanzada y personal debidamente capacitado para su operación.
Con la incorporación de las cuatro aeronaves K1000 y la certificación de nueve pilotos, la Aeronaval continúa fortaleciendo sus capacidades para enfrentar las amenazas a la seguridad y ampliar su respuesta operacional al servicio de la República de Panamá y de la ciudadanía.