Nacionales Nacionales -  9 de noviembre de 2025 - 09:39

Monseñor Ulloa llama a frenar la violencia y fortalecer el compromiso social desde la fe

Ulloa advirtió que la violencia que afecta al país no puede normalizarse y pidió a todos los panameños trabajar unidos por la paz y la dignidad humana

Vivian Jaén
Por Vivian Jaén
[email protected]

Durante la homilía dominical, el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, hizo un enérgico llamado a la unidad nacional y a la acción frente al aumento de la violencia en el país, destacando que la fe debe traducirse en compromiso social, solidaridad y esperanza.

Monseñor Ulloa llama a frenar la violencia

En el marco de la Jornada Mundial de los Pobres y mientras Panamá conmemora un nuevo aniversario de su independencia, el Arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta advirtió sobre la creciente ola de violencia que golpea al país, afectando a familias y comunidades enteras.

“Cada vida arrebatada, cada joven perdido, cada familia que llora es un grito que clama al cielo. No podemos permanecer indiferentes”, expresó. “Cada vida arrebatada, cada joven perdido, cada familia que llora es un grito que clama al cielo. No podemos permanecer indiferentes”, expresó.

El prelado insistió en que la violencia no se combate con discursos, sino con decisiones valientes, justicia, amor concreto y compromiso social, invitando a las autoridades, las familias y la sociedad a actuar en conjunto para reconstruir el tejido social.

“Que este dolor nos mueva a unirnos, a sembrar esperanza y a defender la dignidad de toda vida humana”, concluyó. “Que este dolor nos mueva a unirnos, a sembrar esperanza y a defender la dignidad de toda vida humana”, concluyó.

Fe y patria: una alianza por el bien común

Monseñor Ulloa también reflexionó sobre el vínculo entre la fe y el amor a la patria, en un mensaje que coincidió con las celebraciones patrias de noviembre.

“La fe y la patria se entrelazan: ambas nos llaman a cuidar la herencia recibida, a ser artesanos de unidad y a construir una nación donde la dignidad de cada persona sea respetada”, señaló. “La fe y la patria se entrelazan: ambas nos llaman a cuidar la herencia recibida, a ser artesanos de unidad y a construir una nación donde la dignidad de cada persona sea respetada”, señaló.

Afirmó que amar a Dios también implica amar la tierra y a su gente, y que la fe auténtica debe reflejarse en acciones concretas que promuevan la justicia, la solidaridad y la paz.

Ulloa

Jesús y los pobres: el Evangelio hecho acción

Durante la homilía, el Arzobispo recordó que el Evangelio no se limita a palabras o emociones, sino que debe manifestarse en obras que transformen la vida de los más vulnerables.

“Jesús se identifica con el hambriento, el enfermo, el migrante y el abandonado. Todo lo que hicisteis con uno de estos pequeños, conmigo lo hicisteis”, citó (cf. Mt 25). “Jesús se identifica con el hambriento, el enfermo, el migrante y el abandonado. Todo lo que hicisteis con uno de estos pequeños, conmigo lo hicisteis”, citó (cf. Mt 25).

Ulloa Mendieta advirtió que una espiritualidad centrada solo en la emoción o en el templo pierde su esencia si no se traduce en compromiso con el hermano.

“La fe que no se hace compromiso es un eco vacío”, afirmó. “La fe que no se hace compromiso es un eco vacío”, afirmó.

La pobreza en Panamá: una realidad que interpela

El Arzobispo destacó que la capital panameña convive con profundas desigualdades sociales, donde coexisten el desarrollo urbano y la pobreza extrema.

Más de 800 personas viven actualmente en situación de calle en los 26 corregimientos de la ciudad, mientras miles más enfrentan indigencia, soledad y adicciones.

“No podemos celebrar la fe si cerramos los ojos ante el sufrimiento de quienes viven a nuestro lado”, subrayó. “No podemos celebrar la fe si cerramos los ojos ante el sufrimiento de quienes viven a nuestro lado”, subrayó.

Ulloa-222

Obras de la Iglesia que transforman vidas

Monseñor Ulloa destacó el papel activo de la Iglesia católica en Panamá, que impulsa programas y hogares dedicados a la atención de personas en vulnerabilidad:

  • Hogar San Juan Pablo II: rehabilita a personas en situación de calle.

  • Fundación Senderos: alimenta diariamente a más de 850 beneficiarios en distintas comunidades.

  • Comedor Solidario Santa María del Camino: ha servido más de dos millones de platos de comida en tres años.

  • Hogar Luisa: acoge a migrantes y familias desplazadas.

  • Casa Hogar El Buen Samaritano: brinda atención a personas con VIH/SIDA sin recursos.

  • Centros de formación como COEFAM, La Anunciación e IPER: ofrecen capacitación y acompañamiento integral.

  • Hogares San Pedro Nolasco, Bolívar y Luz y Vida Kottone: atienden a adultos mayores con dignidad y afecto.

Próximamente, abrirá la Casa de Día Rosario Salineros de Gago, un espacio de encuentro y cuidado para adultos mayores en Ciudad Radial.

“Cada voluntario y benefactor hace que el amor de Cristo siga multiplicando milagros en nuestra tierra”, expresó el Arzobispo. “Cada voluntario y benefactor hace que el amor de Cristo siga multiplicando milagros en nuestra tierra”, expresó el Arzobispo.

Ulloa-00000

De la asistencia a la transformación social

Ulloa Mendieta enfatizó que la caridad no puede reducirse a la limosna, sino que debe buscar la transformación y promoción humana.

“Nuestro compromiso es dar pan y palabra, alimentar y liberar, acoger y empoderar. El amor cristiano no se conforma con aliviar; busca transformar desde dentro”, señaló. “Nuestro compromiso es dar pan y palabra, alimentar y liberar, acoger y empoderar. El amor cristiano no se conforma con aliviar; busca transformar desde dentro”, señaló.

Restaurar la esperanza

Finalmente, el Arzobispo recordó que la mayor pobreza no es la falta de recursos, sino la falta de esperanza, e invitó a los fieles a sembrar luz en medio de la oscuridad social.

“Cada plato de comida, cada cama ofrecida, cada niño rescatado y cada anciano acompañado es un milagro de amor y dignidad”, concluyó. “Cada plato de comida, cada cama ofrecida, cada niño rescatado y cada anciano acompañado es un milagro de amor y dignidad”, concluyó.

La homilía de Monseñor Ulloa se convirtió así en un llamado a reconciliar la fe con la acción, a construir una Iglesia comprometida con los pobres y un Panamá unido frente a la violencia y la desigualdad.

En esta nota: