Durante la homilía dominical, el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, hizo un enérgico llamado a la unidad nacional y a la acción frente al aumento de la violencia en el país, destacando que la fe debe traducirse en compromiso social, solidaridad y esperanza.
El prelado insistió en que la violencia no se combate con discursos, sino con decisiones valientes, justicia, amor concreto y compromiso social, invitando a las autoridades, las familias y la sociedad a actuar en conjunto para reconstruir el tejido social.
Fe y patria: una alianza por el bien común
Monseñor Ulloa también reflexionó sobre el vínculo entre la fe y el amor a la patria, en un mensaje que coincidió con las celebraciones patrias de noviembre.
Afirmó que amar a Dios también implica amar la tierra y a su gente, y que la fe auténtica debe reflejarse en acciones concretas que promuevan la justicia, la solidaridad y la paz.
Jesús y los pobres: el Evangelio hecho acción
Durante la homilía, el Arzobispo recordó que el Evangelio no se limita a palabras o emociones, sino que debe manifestarse en obras que transformen la vida de los más vulnerables.
Ulloa Mendieta advirtió que una espiritualidad centrada solo en la emoción o en el templo pierde su esencia si no se traduce en compromiso con el hermano.
La pobreza en Panamá: una realidad que interpela
El Arzobispo destacó que la capital panameña convive con profundas desigualdades sociales, donde coexisten el desarrollo urbano y la pobreza extrema.
Más de 800 personas viven actualmente en situación de calle en los 26 corregimientos de la ciudad, mientras miles más enfrentan indigencia, soledad y adicciones.
Obras de la Iglesia que transforman vidas
Monseñor Ulloa destacó el papel activo de la Iglesia católica en Panamá, que impulsa programas y hogares dedicados a la atención de personas en vulnerabilidad:
-
Hogar San Juan Pablo II: rehabilita a personas en situación de calle.
Fundación Senderos: alimenta diariamente a más de 850 beneficiarios en distintas comunidades.
Comedor Solidario Santa María del Camino: ha servido más de dos millones de platos de comida en tres años.
Hogar Luisa: acoge a migrantes y familias desplazadas.
Casa Hogar El Buen Samaritano: brinda atención a personas con VIH/SIDA sin recursos.
Centros de formación como COEFAM, La Anunciación e IPER: ofrecen capacitación y acompañamiento integral.
Hogares San Pedro Nolasco, Bolívar y Luz y Vida Kottone: atienden a adultos mayores con dignidad y afecto.
Próximamente, abrirá la Casa de Día Rosario Salineros de Gago, un espacio de encuentro y cuidado para adultos mayores en Ciudad Radial.
De la asistencia a la transformación social
Ulloa Mendieta enfatizó que la caridad no puede reducirse a la limosna, sino que debe buscar la transformación y promoción humana.
Restaurar la esperanza
Finalmente, el Arzobispo recordó que la mayor pobreza no es la falta de recursos, sino la falta de esperanza, e invitó a los fieles a sembrar luz en medio de la oscuridad social.
La homilía de Monseñor Ulloa se convirtió así en un llamado a reconciliar la fe con la acción, a construir una Iglesia comprometida con los pobres y un Panamá unido frente a la violencia y la desigualdad.







